Cuando me enteré del desarrollo de un remake live action de How to Train Your Dragon, inmediatamente fui escéptico. Una película con apenas 15 años de lanzamiento, claramente muy buena y llena de momentos memorables, ¿pero necesitaba un remake? ¿Verdaderamente lo demandaba? Lo dudo mucho.
Para mi sorpresa, este live action verdaderamente logra capturar la magia de su versión animada, presenta la ya conocida historia para toda una nueva generación y se mantiene como una adaptación bastante fiel a su versión animada. La fórmula, creo yo, se encuentra en la dirección de Dean DeBlois, codirector de Lilo & Stitch (2002) y de How to Train Your Dragon (2010), quien sabe expandir lo necesario para entregar una cinta mucho más desarrollada y cercana, y quién mejor que alguien que ha estado cerca de la historia durante tantos años. Igualmente, la banda sonora, nuevamente a cargo de John Powell, sigue siendo un espectáculo auditivo que alimenta la emoción de la historia y la lleva a nuevos niveles.
Una de las mayores virtudes de la cinta se encuentra no solo en su fantástico CGI, sino en que logra que su mensaje de inclusión y aceptación sea más relevante que nunca, mostrando que la diversidad y la empatía son valores universales, incluso en reinos llenos de dragones y vikingos.
Si es o no la mejor adaptación de una película animada a live action es una cuestión que solo podremos discutir en retroceso, pero es innegable que hay un gran trabajo y un genuino cariño a Chimuelo, Hipo y compañía.