22 años después, Lindsay Lohan y Jamie Lee Curtis regresan como Anna y Tess Coleman en una secuela que tiene todo el espíritu de su predecesora y es genuina, sin abusar de la nostalgia. Y aunque mantiene un ritmo familiar y esperado, la emotividad y nueva perspectiva a la temática body swap la convierten en una sorpresa más que agradable.
La mayor fortaleza de Freakier Friday es la confianza que tiene en sí misma y en su premisa, en no tratar de rebuscar demasiado en lo que ya funcionó. Sorpresivamente, encontré en la secuela una cinta mucho más emotiva (tal vez es la edad) y que resuena tremendamente con una generación que veía la película original incesablemente en Disney Channel. La adición de una generación más, con Julia Butters (The Gray Man) y Sophia Hammons (The Absence of Eden), le da una ventana nueva de embrollos y situaciones en las que nuestros personajes se encontrarán, intentando volver a sus cuerpos originales.
Lindsay Lohan, en pleno comeback a Hollywood con producciones como Falling for Christmas (2022), logra volver a ponerse en los zapatos de uno de los papeles más queridos por los fans de Disney de los 2000, y que ahora, convertidos en adultos, logran ver un camino familiar en la historia de Anna: cambios, responsabilidades y muchos cuestionamientos. Aplaudo la decisión de no llevar la película directamente al servicio de streaming de Disney Plus y tener la confianza de darle un estreno teatral en cines alrededor del mundo; es hora de dejar la percepción pospandemia de que los cines son solamente para películas evento con presupuestos millonarios.