Desde el año pasado, con su presentación en San Diego Comic-Con, el MCU mostró su determinación por corregir su rumbo hacia el final de la Saga del Multiverso, el segundo capítulo dentro de su universo cinematográfico. Si hubiera una palabra para describir los proyectos que han llegado desde Avengers: Endgame, sería desigual. Con proyectos de gran recepción y excelente storytelling, como Guardians of the Galaxy Vol. 3 o Agatha All Along, y genuinos desastres como Ant-Man and the Wasp: Quantumania, el MCU ha batallado para volver a encontrar su estribo. ¿A qué se le puede atribuir? No hay una sola respuesta, pero algunas de las razones pueden ser la abundancia de proyectos tanto en cines como en Disney Plus, la pérdida de una visión cohesiva, y una que no se ha discutido lo suficiente: el cambio generacional.
Thunderbolts es una de las primeras cintas de este universo que abrazan los triunfos de los Vengadores como algo de antaño, algo de “otra generación”, y algo que quizá nunca vuelva a repetirse con la misma magnitud, y busca que eso repercuta en la historia. En ello es donde Thunderbolts logra despegarse de varias de las películas que le han antecedido: precisamente en reconocerse como algo distinto y un firme paso hacia adelante. Al decidir incluir temáticas no tan exploradas en el género, como la salud mental y la depresión, la cinta logra presentar una mirada diferente a la figura del héroe.
Thunderbolts presenta a un grupo de supervillanos poco convencional que es reclutado para hacer misiones para el gobierno: Yelena Belova (Florence Pugh), Bucky Barnes (Sebastian Stan), Red Guardian (David Harbour), Ghost (Hannah John-Kamen), Taskmaster (Olga Kurylenko) y John Walker (Wyatt Russell). Después de verse atrapados en una trampa mortal urdida por Valentina Allegra de Fontaine (Julia Louis-Dreyfus), estos marginados deben embarcarse en una peligrosa misión que los obligará a enfrentarse a los recovecos más oscuros de su pasado. Florence Pugh es el alma y motor de la historia, y es Yelena quien atraviesa el mayor desarrollo de personaje en la película.
Lo mejor de la cinta radica en la dinámica que existe entre su roto grupo de personajes, quienes en su mayoría reciben un mejor trato que en proyectos anteriores. Es este grupo de antihéroes el que, por medio de un gran trabajo de diálogo, logra impulsar la historia hacia adelante, en medio de un caos sumamente disfrutable y entretenido. Tal vez Thunderbolts no revolucione el género del cine de superhéroes, e incluso cargue con algunos de los vicios naturales del mismo, pero no se excede en tratar de emular el pasado.
Si buscas una nueva mirada al universo de Marvel con un grupo de misfits, es la película para ti. Ah, y quédate para ambas escenas postcréditos.