“Lilo & Stitch” (2025)

Otro año. Otro intento de Disney de revivir la nostalgia de sus clásicos animados por medio de adaptaciones live action, la nueva norma que ha llegado al cine. ¿Y para cuándo el remake live action de Chicken Little? Sin embargo, tras más de un fracaso, y hay que decirlo, más de uno respetable, porque parece que The Jungle Book (2016) ya salió de la conciencia colectiva.

Ahora llega el turno de Lilo & Stitch, la cual en lo absoluto era una tarea sencilla, siendo la adaptación live action con la menor brecha entre el estreno de su original y la adaptación live action. Sin embargo, es una de las pocas adaptaciones live action de Disney que logra expandir su historia sin perder la esencia del clásico original, y que se apoya en una decisión que me pareció crucial: expandir y fortalecer al personaje de Nani. Por medio de ella es que la cinta adquiere una fuerza narrativa que demandaba una adaptación actualizada, la cual no pierde el toque caótico de Stitch, y la “Ohana”, la pérdida, el duelo y el reencuentro como principales hilos conductores.

Habrá una decisión más que cuestionable, como su final algo desordenado o incluso la falta de algunos personajes que brillan por su ausencia, pero lo elemental está ahí, y está bien realizado.

“Mission: Impossible – The Final Reckoning” (2025)

Tom Cruise regresa con impresionantes secuencias de acción en una película con verdadero valor de producción que marca el estándar de los blockbusters. Aunque sin llegar a las alturas de las mejores entregas de la saga de Misión Imposible, su nueva entrega mantiene la, vaya redundancia, misión que las ha caracterizado: privilegiar la experiencia dentro de la sala de cine, y vaya que lo hace bien.

En medio de una historia un tanto compleja (me decidí a ver un video recapitulando las pasadas entregas y ahora lo agradezco), que aborda desde el inicio de su saga y revisita algunos de sus momentos más icónicos, Mission Impossible: The Final Reckoning logra transportar al espectador a una genuina experiencia dentro del cine, llena de acción y adrenalina, y muchas escenas de riesgo de parte de Tom Cruise. Hay una secuencia en un submarino que es simplemente brutal, aún más si se ve en una pantalla IMAX, y otra con un par de aviones que es simplemente impresionante.

Estamos ante saga que sigue marcando el estándar de los blockbusters, y que, contrario a lo que podría parecer con el final, dudo que haya llegado a su último capítulo. Hay Misión Imposible para rato.

“The Accountant 2” (2025)

Nueve años tras su película original, Ben Affleck regresa como Christian Wolff en la secuela de ‘El Contador’. Igualmente, el director Gavin O’Connor vuelve con una película que logra destacar por encima de su predecesora por medio de una clara mejora técnica y, por encima de todo, la dinámica entre sus personajes principales.

Lo mejor de la película radica en la gran química en pantalla que presentan sus protagonistas: Affleck y la incorporación de Jon Bernthal como su hermano mayor. En su guión, la cinta busca partir desde su fracturada y polarizante relación, y es justo eso lo que va empujando la historia hacia adelante, más que su guion o ‘beats’ de historia. Son sus interacciones, diálogos y escenas de acción en conjunto las que logran elevar un guion de película de acción que podría parecer metódicamente estructurado. Es aquí en donde las dos principales fortalezas de la película se combinan: el ‘banter’ que existe entre los protagonistas y escenas de acción bien realizadas, con un alto valor de producción y lo más importante: amigables hacía el ojo del espectador, no dejando influenciarse por la tendencia actual de perderse entre balas, explosiones y olvidar la continuidad completamente.

En cuanto a sus deficiencias, la cinta sí tiene algunas problemáticas en cuanto a llevar su historia de punto A a punto B se trata, con más de una explicación pobre o súbito cambio en cuanto a las motivaciones de los personajes. Por momentos, la calidad narrativa no logra empatar a la calidad visual que existe en pantalla, y termina por llegar a restar.

Tal vez ‘El Contador 2’ no sea la película de acción más vertiginosa de los últimos años, y efectivamente su historia llega a fluctuar conforme se desarrolla su segundo acto, pero la dinámica que existe entre Affleck y Bernthal es suficiente para lograr elevar la cinta e, inclusive, especular sobre un futuro de la franquicia con una tercera entrega no tan lejana.

“Mickey 17” (2025)

Tras haber conquistado el Óscar a Mejor Película en 2019 con Parasite, Bong Joon-ho regresa al cine para presentar una cinta sobre los peligros del autoritarismo, el escenario de cultos a la personalidad en que se han convertido los discursos políticos actuales y los peligros de la ambición desmedida.

¿Sutil? En lo absoluto. Mickey 17 toma su mensaje y no se detiene a digerirlo o a hacerlo ver “más amigable”, sino que muestra una historia que, aunque rodeada de ciencia ficción, no se mira en lo absoluto lejana. La película muestra el lado vil de lo que puede llegar a ser la humanidad, el interés personal sobre el colectivo y el alto precio que se puede llegar a pagar por ello. Sin estribos, Bong Joon-ho da pie a reflexiones sobre nuestra condición humana y nuestro cada vez más incierto porvenir. De la mano de una formidable dirección, Robert Pattinson se matiza en pantalla y, literalmente, se divide para brindar una actuación formidable y estrepitosa, con una dualidad nata tanto en ademanes como en diálogos.

Sin duda, una espectacular cinta de ciencia ficción casi predictiva, con adulaciones a nuestro entorno contemporáneo y nuestra fe como humanidad. Original, atrevida y con grandiosos visuales.

“The Brutalist” (2024)

Tres horas y treinta y cinco minutos pueden sonar intimidantes, ¿no? En medio de la temporada de premios, llega una espectacular visión de la historia del migrante en Estados Unidos de la mano del director Brady Corbet (Vox Lux).

Una dirección pulcra y atinada lleva a la cinta a convertirse no solo en un desmenuzamiento del ajeno llegando a una nueva realidad, sino en una exploración de la mera experiencia humana entre torbellinos, caos e incertidumbre. The Brutalist, mientras más se analiza, más destaca tanto en sus ámbitos narrativos como técnicos, con un minucioso ritmo en su estructura. Dos grandes secciones, separadas por un intermedio de quince minutos, cada una con sus fortalezas: una primera mitad centrada en la determinación de nuestro personaje principal, en su resiliencia por un mejor porvenir, aunque con los cimientos tanto de su obra como de su desenfrenada caída; y una segunda mitad tensa, incluso asfixiante, con la introducción de personajes que llegan a sacudir completamente el transcurso de la historia. Su intermedio de quince minutos no solo funciona para aliviar el ritmo de la película, sino para marcar claramente el inicio del punto más tenso de la historia.

La temática central podría ser la creación en contra de su creador: cómo la obsesión de László Tóth por concluir la obra más importante de su vida lo va desmoronando, irónicamente, mientras más avanza la construcción del megaproyecto. En The Brutalist, su personaje principal es pieza central y engranaje, siendo excepcionalmente bien construido en todos sus ámbitos. Adrien Brody (The Pianist) hace un brillante trabajo en encapsular todas las virtudes y vicios del personaje principal. Ambicioso aunque dócil, László refleja una dualidad que también vive como migrante en Estados Unidos, donde es rezagado debido a sentimientos antisemitas y de xenofobia.

La cinta no solo desmenuza el anhelado sueño americano, sino que se convierte en una historia humana sobre nuestro legado, nuestras ambiciones y nuestras debilidades, las cuales se ven envueltas en un caos creciente y, por qué no, brutal.