“Flamin’ Hot” (2023)

No mentiré, comencé a ver Flamin’ Hot esperando un comercial gigante sobre una de las botanas más importantes de la historia; nunca creí encontrar una película que se destacará por su autenticidad en representar a la vibrante comunidad mexico-estadounidense. Entre botanas, se asoma una importante retórica del migrante en tiempos de incertidumbre, del contenido rol del trabajador ante la innovación y a pesar de ser una historia antes vista, logra traer nuevos elementos a la mesa por medio de la comunidad que la protagoniza.

Una de las fortalezas destacables de la película es la dirección de Eva Longoria, quien logra capturar y elevar la voz de la comunidad mexicana en Estados Unidos de una manera genuina; esto es lo que pasa cuando las historias son contadas por quienes las viven. A través de una narrativa sólida, Longoria logra transmitir la pasión y resiliencia de su comunidad, dándoles un espacio para brillar en la pantalla grande.

La película logra equilibrar hábilmente el mensaje social con una historia emocionalmente resonante, ya que presenta temáticas universales desde su nicho. No se trata solo de la historia de los orígenes de los Flamin’ Hot, sino de la historia de Richard Montañez, tal como su directora mencionó en entrevista, lo que denota en las luchas, desafíos y triunfos de las personas detrás de él. La película aborda temas importantes como la inmigración, la identidad (y dualidad) cultural y el sueño americano, sin caer en estereotipos simplistas.

Flamin’ Hot es una película que encanta; tal como sus protagonistas; que al principio no sabes si te gusta, tal como la botana que la titula, pero de la cual no puedes tener suficiente. Increíblemente se rehusa a caer en una historia simplemente aspiracional, sino que se convierte en una auténtica celebración cultural.

La frase: “Yo soy un Montañez”.

Calificación: 8/10.

MVP: Eva Longoria.

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