“La Abuela” (2021)

Paco Plaza, conocido por lanzar la conocida franquicia de REC, regresa a la pantalla grande con una película que tocará fibras sensibles sobre el cuidado de mayores, trauma generacional (tan popular en Disney durante 2021) y también las brechas generacionales llevadas a extremos, quizá incluso inverosímiles.

Vivimos en un auge de cine de terror, con nuevas voces presentando giros interesantísimos, y de verdad cada uno de estos intentos es de agradecerse en un género, que a título personal, duro muchísimo tiempo estancado.

La Abuela va de más a menos, iniciando con una promesa de sustos y un misterio que se vende con una gran mitología. De verdad, el setup es casi inmaculado, delimitando bien sus personajes y presentando una historia con un potencial supremo (ojalá hubiera llegado a lo que pudo ser). Luego, es una película que simplemente se derrumba en su ejecución. Paso a paso, decisión a decisión, la película da sus giros y argumentos en lo siguiente: lo sencillo, lo fácil y lo que se aleja de la novedad. Claro, maneja bien sus temáticas de temor a la vejez y el rechazo al paso del tiempo (tanto, que un reloj forma parte elemental de la identidad visual, porque…¿por qué no?), pero nunca quedan en algo tangible y concreto. Ni siquiera sus actuaciones, batallando y cargando contra su tres o cuatro locaciones, su gran diseño de producción, la salvan de una historia que ladrillo a ladrillo se va desmoronando.

Pues a pesar de su intención de mostrar algo nuevo, La Abuela se mece en convenciones, en lo visto, y esto es lo que más decepciona: el paso de la propuesta a la comodad.

La frase: *Muele brócoli*

La calificación: 5.5/10

“Animales Fantásticos: Los Secretos de Dumbledore” o “Fantastic Beasts: The Secrets of Dumbledore” (2022)

¿Cómo destrozar tu franquicia en tres películas? Este fin de semana, llegó a cartelera la tercera entrega de la saga de Fantastic Beasts, ideada para que Potterheads nos rencontremos con el Mundo Mágico y vivamos todo el esplendor de su nostalgia, ahora con una intención y visión más adulta. Ahora sí, todos los hechizos se han conjurado para que una franquicia que inicio con una muy prometedora primera película, se haya desmoronado completamente: actores en situaciones problemáticas y una autora polémica, se han unido a guiones desastrosos, retcons de los libros y saga original, una visión ya gastada del director David Yates, su personaje principal (Newt) relegado a un glorificado rol secundario y el sentimiento permanente del “qué pudo ser”.

Ahora, ni la tan esperada confirmación del romance entre Dumbledore y Grindelwald (15 años después), una clara intención de mejoría a su predecesora y una historia por lo menos coherente, logran salvar a Secrets of Dumbledore de tener la misma sensación de vacío e inclusive obligación; esos últimos 20 minutos es puro reshoot para intentar darle un cierre “digno” a la historia. Claro, hay un par de nuevos personajes, destacando Hicks de Jessica Williams. Además, Mads Mikkelsen hace un trabajo sublime como Grindelwald, pero es muy poco y muy tarde para darle un rumbo a una de las franquicias más problemática de los últimos años. Sí, que los efectos. Sí, que la magia. Pero ni los disparates visuales más alucinantes pueden ayudar a una película que desde la concepción de sus letras, carece de la magia que arrastra su nombre.

¿Qué sigue para el Mundo Mágico? No tengo idea. Probablemente la tan sonada serie para HBO Max, ya que se ha probado que el streaming es un lugar para que las franquicias revivan, tan solo veamos a The Mandalorian, pero más importante aún, una historia con una coherencia y que de justicia al nombre que lleva.

La frase: El guión burlándose de la paradoja de tolerancia de Karl Popper.

La calificación: 5/10

“El Hombre del Norte” o “The Northman” (2022)

Este fin de semana llega a la cartelera la más reciente película de Robert Eggers, director de The Witch (2015) y The Lighthouse (2019). Sin duda, se trata de su película a mayor escala hasta ahora, pero también la que puede llegar a acariciar más con el estilo de Hollywood, tal vez expresado en sus grandes escenas de batalla, o mejor aún, que se contraponen dos versiones de una película en una misma. El director ha compartido su descontento a recibir interferencia de parte del estudio, y puede llegar a notarse en el contenido de la película; un épico arranque a una adaptación vikinga de Hamlet (tal vez muy fresco en mi memoria por haber visto hace unos días The Tragedy of Macbeth), llena de visuales espectaculares, escenas atípicas y estimulantes, pero que en su segundo acto baja las revoluciones y casi olvida todo lo que la estaba haciendo especial, como si alguien le hubiera puesto la mano en el teclado a Eggers, así como el meme de la mano de gatito. Me quedo con sus impresionantes visuales cuando la película es libre, cuando se permite volver incómoda y cuando gira las tuercas (muchas veces en dirección contraria) del Camino del Héroe. Eso sí, Anya Taylor-Joy sigue robando escena en todo lo que aparece y aquí no es la excepción, ya logrando trascender el estrellato. Muy bien por ella.

Buena opción para amantes de las películas disruptivas, y esto me lleva a dejar algo claro: No es Game of Thrones ni como decía un banner en un camión de pasajeros: “This generation’s Gladiator.” Es muy buena, pero dejemos de querer marketear cada película como “la nueva x”; que destaque por si misma.

La frase: *Aullidos como lobo*

La calificación: 8/10

Reseña: “Ghostbusters: Afterlife” o “Ghostbusters: El Legado” (2021)

Dirección: Jason Reitman

Guión: Gil Kenan y Jason Reitman

Elenco: Carrie Coon, Finn Wolfhard, Mckenna Grace y Paul Rudd

Duración: 125 minutos

En Ghostbusters: Afterlife los hermanos Trevor (Finn Wolfhard) y Phoebe (McKenna Grace) se han mudado de casa porque, sospechan, su madre, Callie (Carrie Coon) está en bancarrota. Ahora han llegado a habitar la vieja y escalofriante granja que heredaron de su abuelo. Aunque el pueblo parece de lo más aburrido, extrañas criaturas fantasmagóricas han comenzado a aparecer, al mismo tiempo que pequeños sismos han hecho cimbrar la tierra diariamente. Gracias a la ayuda del profesor Gary (Paul Rudd), Phoebe y Trevor podrán resolver el misterio que se esconde bajo la granja de su abuelo y salvar a la humanidad de un terrible destino.

La película, a pesar de usar la nostalgia como trampolín para contar y desarrollar su historia, logra reinventar, pero más importante aún, adaptar la mitología de los Cazafantasmas tanto para una nueva generación como para una nueva era. La película no es ajena a lo inverosímil que puede parecer la premisa de su saga en papel y eso es parte de lo que la hace bastante entretenida. En materia que funciona, la película lo hace mucho más cuando mira hacía el futuro, en quiénes reciben la estafeta, que cuando mira hacía atrás y trata de revivir viejas glorias.

Su historia se mueve de una forma ágil, y en especial en sus dos primeros actos, su temática de legado y de dinámicas familiares logran situar a un nuevo grupo de personajes en este mundo. Desafortunadamente, en su tercer acto, la película cae en lo campy y por momentos su brújula narrativa apunta en todas direcciones, con decisiones finales bastantes cuestionables, aunque no aminoran el corazón que la película irradia.

En general, Ghostbusters: Afterlife es mucho mejor cuándo mira hacía adelante que hacía atrás, cuando se muestra emocionada por su futuro y cuando logra adaptar una historia sobre cacería de fantasmas a un mundo constantemente cambiante.

Mi veredicto: 7/10

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 47/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 62%

Rotten Tomatoes (promedio): 6/10

Vela si: Eres fan de la saga o buscas una entretenida película familiar.

Reseña: “Venom: Let There Be Carnage” o “Venom: Carnage Liberado” (2021)

Dirección: Andy Serkis

Guión: Kelly Marcel

Elenco: Tom Hardy, Michelle Williams, Naomie Harris, Reid Scott Stephen Graham y Woody Harrelson

Duración: 97 minutos

Tom Hardy (Inception) regresa como uno de los villanos más icónicos del mundo de Spider-Man, ahora con un nuevo director en Andy Serkis (Breathe). Luego del éxito en taquilla de su primera entrega, la historia del Universo de Spider-Man de Sony continúa expandiéndose.

En esta ocasión, luego de ir experimentando en su relación simbiótica, Eddie Brock y Venom se toparán con Cletus Cassady (Woody Harrelson) y Carnage, que los pondrá a prueba y buscará destruir todo por lo que han luchado.

De forma desafortunada, la segunda entrega en la franquicia del simbiote peca de lo mismo que su predecesora, con una cinta que circula alrededor de una palabra: desaprovechada. Se deja del lado desde un director que podría traer una mirada fresca y novedosa, hasta un actor protagonista lleno de carisma, para terminar por una cinta que cae en lo inverosímil e inclusive lo apático.

En su tono, la película fluctúa de forma irregular entre la comedia, la acción e inclusive líneas auto-referenciales, pero en ningún momento logra su cometido; no sorprende, no reta y lo peor, es que parece que ni siquiera lo intenta. En una total zona de comfort aplaudida por sus fans, la película no busca innovar en la forma de contar su historia, ni tampoco en darle el lugar que merece a dos de los villanos más espectaculares y con más historia del universo arácnido. Para quien haya disfrutado de la primera, porque en caso de haber sido de su gusto, encontrarán en ella más de lo mismo.

Directo a la lista de una de las peores películas de superhéroes de los últimos años, Venom: Let There Be Carnage no prioriza una buena historia, ni buenas actuaciones y tampoco una dirección decente, sino que queda en una hora y media carente de carisma y sin un rumbo claro.

Mi veredicto: 3/10

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 47/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 60%

Rotten Tomatoes (promedio): 5.5/10

Vela si: Fuiste fan de la primera película del personaje.