Reseña: “Spider-Man: Homecoming” (2017)

Durante los últimos 15 años, hemos visto ya cinco películas de Spider-Man, tres de la mano de Sam Raimi y Tobey Maguire como Peter Parker, y dos de Mark Webb y Andrew Garfield como el joven arácnido. Desde que se anunció, en 2015, que Marvel Studios y Sony habían llegado a un acuerdo y ahora Spider-Man podría formar parte del MCU (Marvel Cinematic Universe), la especulación creció. Spider-Man sigue siendo propiedad de Sony, pero parte de sus derechos cinematográficos han pasado a Marvel Studios, quienes por lo pronto planean utilizarlo en una trilogía y dos películas de “The Avengers”.

En el momento en que Spider-Man apareció por primera vez en pantalla, en “Captain America: Civil War” (2016), quede convencido de que Tom Holland era la decisión correcta. Aunque hacía falta verlo en solitario, me quedé tranquilo sabiendo que tenía todos los elementos que se podían esperar de Peter Parker y Spider-Man.

“Spider-Man: Homecoming” nos traslada pocos meses después de los eventos de “Captain America: Civil War”, en donde un Peter Parker deseoso de probarse al lado de Los Vengadores, siente que tiene todo para poder brillar al lado de los héroes más poderosos del planeta y de su mentor, Tony Stark.

“Spider-Man: Homecoming” nos presenta a Peter Parker en su primer año de preparatoria, meses después de haber sido picado por la araña radioactiva que le da sus poderes. Esto es de aplaudir, que la película no nos presentará algo ya visto en dos películas previas del arácnido, asumiendo que el espectador ya conoce la historia de la muerte del Tío Ben y la picadura de la araña. Para ver esa historia de origen se puede ver “Spider-Man” (2002) o “The Amazing Spider-Man” (2012) .

Las elecciones de casting son muy buenas, con Tom Holland probando que es el Peter Parker definitivo y que esta aquí para quedarse. Su química con Robert Downey Jr. es muy buena, además de su entendimiento del personaje. Lo que hace tan querido a Spider-Man (y mi super héroe favorito) es que es alguien común y corriente, que va a escuela de día y que resulta ser un superhéroe en su tiempo libre. Otro miembro del cast que destaca es Jacob Batalon como Ned, el mejor amigo de Peter, que funciona perfectamente como un ancla para el espectador y comic relief. Inclusive Zendaya como Michelle, el casting de quien mucha gente dudo, demuestra porque fue elegida para su rol. Michael Keaton como Vulture es brutal, y probablemente el mejor villano de todo el MCU, junto a Loki. Finalmente, después de tantas películas, tenemos un villano cuyas motivaciones son claras y creíbles, que tiene tiempo para desenvolverse en pantalla y que es llevado a la pantalla por uno de los mejores actores de la historia. Hay una escena en el tercer acto que nos presenta a Vulture y a Spider-Man en solitario, teniendo una conversación uno a uno, que definitivamente se roba la película. Adrian Toomes no es un duende espacial o un mago galáctico, sino un tipo común y corriente, y eso es lo que lo hace mucho más efectivo que otros villanos del mismo universo.

La historia de “Spider-Man: Homecoming” es sencilla pero no por ello menos intensa. Claro, la película hace un esfuerzo por entrelazar al universo de Los Vengadores con la trama, pero es necesario para que el público entienda que el nuevo Spider-Man podrá aparecer en próximas entregas del MCU. Algunas de las mejores partes de la película se dan en Midtown, la escuela de Peter, en donde podemos ver una de las temáticas más constantes de Spider-Man: Peter Parker tratando de balancear su vida académica, romántica y de superhéroe.

La película evoca adaptaciones como la serie animada “The Spectacular Spider-Man” con referencias visuales, además de seguir una temática parecida a películas de John Hughes como “The Breakfast Club” (1985) o “Weird Science” (1985). “Spider-Man: Homecoming” es una gran historia que entra en el rubro de las historias “coming of age”, en donde la vida escolar juega un gran papel. 

Si se pudiera describir la película con una palabra, sería: diversión. “Spider-Man: Homecoming” es divertida sin caer en lo ridículo ni trillado. 

Con su gran historia, sus personajes bien estructurados, un villano que pasará a la historia, excelente soundtrack y la mejor representación de Peter Parker, “Spider-Man: Homecoming” es mi película favorita del arácnido, hasta el día de hoy. 

Mi veredicto: 8.8/10

Vela si: Eres fan de Spider-Man o disfrutas una clásica película de preparatoria. 

No la veas si: No te gustan las películas de superhéroes. 

Reseña: “The Mummy” (2017)

La palabra “universo cinematográfico” es la palabra de moda en Hollywood. Todos quieren uno, pero que sea rentable, lleno de estrellas y que logren los mismos números de las películas de Marvel y DC. La tendencia por hacer que historias que vemos en pantalla se conecten, nos ha brindado grandes producciones, pero también penosas películas. “The Mummy” entra en la segunda categoría.

“The Mummy” nos cuenta la historia de Nick Morton (Tom Cruise), un cazador de objetos antiguos que encuentra con la tumba de una antigua princesa de Egipto, la cual es despertada y pronto comienza a aterrorizar a la raza humana.

Antes que nada, “The Mummy” no es una buena película. Uno de sus mayores problemas reside en que no sabe lo qué es ni a quién va dirigida. Tiene un poco de terror, un poco de aventura, un poco de acción y un poco de comedia, pero en ninguna de ellas se destaca de una manera excepcional.

Tom Cruise se compromete tanto como es costumbre, dando lo mejor de si, brindando buenas escenas de acción y haciendo todo en su poder para darle el tono necesario a los chistes pobremente preparados del guión. Sofia Boutella (Kingman, Star Trek: Beyond) brinda una buena actuación, comenzando a hacer un legado de los papeles en los que su lenguaje corporal y facial brinda más que su diálogo. Annabelle Wallis (X-Men: First Class) deja mucho que desear, presentando un personaje que solamente sirve como un mal instrumento en la trama y para trasladar narrativamente al personaje de Tom Cruise del punto A al punto B. Russell Crowe (Gladiator) toma el papel del hilo en el universo cinematográfico que viene, funcionando como una especia de Nick Fury para la franquicia. Sus diálogos son principalmente exposición, pero no por ello no lo hace bien.

La edición deja mucho que desear, con decisiones cuestionables a lo largo de las escenas de acción, provocando que el espectador se pierda en la inmensidad de la toma. Pero el mayor problema de “The Mummy”, se encuentra en su guión (un guión escrito por seis personas; ahí empieza el problema), ya que la película nunca encuentra una verdadera esencia ni crea motivaciones suficientemente convincentes para justificar las acciones de los personajes. Tom Cruise hace algo, simplemente, porque el guión lo dice y no necesariamente porque sea algo que la película necesite. Por momentos, “The Mummy” parece una película creada en una sala de juntas, diseñada no como una historia por si misma, sino como una excusa para iniciar el “Dark Universe”.

Y en eso reside otro gran problema de la película, concentrarse demasiado en la preparación de un universo cinematográfico, jugar con lo que se acerca, crear expectativa sobre próximos personajes a aparecer, en lugar de enfocarse en presentar una espectacular gran película, que por si misma daría más de que hablar.

En conclusión, “The Mummy” apuesta por lo erróneo, creando una película con grandes diferencias de tono, sin rumbo y que se concentra demasiado en darle un inicio a un universo que, por el momento, no da mucho de que hablar. Es una película que trata de copiar una fórmula exitosa, pero no tiene ni la menor idea de por dónde empezar.

Vela si: Eres fan de Tom Cruise y no eres muy exigente con las películas de terror.

No la veas si: No toleras una película sin tono.

Mi veredicto: 5/10

Reseña: “Wonder Woman” (2017)

Desde el lanzamiento del llamado DCEU (DC Extended Universe), en el ya lejano 2013, con “Man of Steel”, la recepción no fue la esperada. Las cosas no cambiaron en la primavera de 2016, cuando llegó “Batman v Superman: Dawn of Justice”, e inclusive empeoraron cuando en verano del mismo año, llegó “Suicide Squad”. Desde ese momento, se temía por la película de “Wonder Woman” y la presión comenzó a crecer. Inclusive, desde el anuncio del casting de Gal Gadot (del cual me confieso detractor en un principio), y la perdida de Michelle MacLaren como directora, las alarmas comenzaban a sonar. Estoy sumamente satisfecho de decir que mis miedos desaparecieron, que Gal Gadot probó que yo estaba en un error y que el DCEU ha logrado entregar su primera gran película de la mano de un personaje tan icónico.

“Wonder Woman” nos cuenta la historia de origen de Diana Prince (Gal Gadot) , princesa de Themyscira, la cual conoce el mundo de los hombres después de que un espía, llamado Steve Trevor (Chris Pine), llega a la isla en donde ha sido criada toda su vida. Diana decide ir a detener la Gran Guerra y cumplir la promesa de las Amazonas de defender a los inocentes.

Antes que nada, Gal Gadot (Fast Five) es el casting perfecto para Diana Prince. Logra darle vida al personaje de una manera tremenda, con un gran compromiso en pantalla y con entrega de diálogos inspiradores. Lo que no pudo lucir en “Batman v Superman” por la saturación de personajes, lo hace aquí y se adueña de la película. Chris Pine (Star Trek) muestra una gran química con Gal Gadot, logrando cimentar momentos sencillos y que parecen poco importantes, en grandes diálogos que le dan tridimensionalidad a personajes que fácilmente pueden ser caricaturizados, además de humanizar su relación.

El personaje de Diana Prince es uno de los mejores personajes representados en una película de superhéroes, con una tridimensionalidad bienvenida y en ningún momento mal representada. Es increíble como la vemos sobrepasar dificultades y crecer ante los ojos del espectador de una manera orgánica y nunca forzada.

La dirección de Patty Jenkins (Monster) es monumental, creando impresionantes secuencias de batalla en cada uno de los tres actos, entendiendo perfectamente la esencia del personaje, su manera de inspirar y las decisiones que toma a lo largo de la película. Se puede apreciar el gran balance entre mostrar la mitología del personaje y entregar grandes escenas de acción. La técnica de “slow motion” es bien utilizada y da pie a increíbles momentos dentro de las escenas de batalla.

Visualmente, la película es simplemente brillante, con una escena de prólogo increíble y sumamente detallada, además de una composición bien cuidada y que surte efecto a lo largo de la película. Además, es la primer película del DCEU que sale de la desaturación y de una paleta de colores apagados. Por medio del uso de saturación y colores vivos, la película logra presentar en pantalla, de una forma efectiva, la temática de esperanza y heroísmo de su protagonista.

La historia no es demasiado complicada y se ve sumamente beneficiada por el hecho de transcurrir durante la Primera Guerra Mundial, sin la necesidad de tener que compartir protagonismo con ningún otro héroe ni tener que conectar hilos narrativos entre películas. El estar aislada tantos años atrás, ayuda tremendamente a la película y brinda libertad creativa a los realizadores. El Tercer Acto no es tan fuerte como los anteriores, con algunas revelaciones que no surten el efecto esperado y con un poco de uso excesivo de gráficas diseñadas a computadora.

Un problema, el cual es común dentro de las películas del género, es que al girar alrededor del héroe de una forma tan clara, los villanos no tienen tiempo para desarrollarse en pantalla ni mostrar sus motivaciones. No salen del “soy malo porque hago cosas malas” tropo, el cual se ha visto muchas veces.

“Wonder Woman” desafía el género y prueba a los estudios que las mujeres también pueden entregar productos increíbles como directoras y como protagonistas, y que las audiencias de hoy en día están preparadas para una ola de películas con protagonistas femeninas, lo cual es una bocanada de aire fresco para un género que fácilmente cae en la repetición.

En conclusión, decir que una película como “Wonder Woman” llega en el momento más adecuado es poco y se queda corto. El universo de DC no solamente viene de dos películas que fallaron en crítica y recepción por parte de un gran número de fans, de problemas con directores y proyectos que aún no se sabe si algún día serán vistos en pantalla, sino que el mundo también necesita esa esperanza que la Amazona representa. En un mundo tan dividido por el odio y los prejuicios, es refrescante ver un personaje que simboliza lo bueno de la humanidad y lidera con gran ejemplo.

Vela si: Te gustan las historias de época e inspiradoras, disfrutas las películas de guerra o eres fan del personaje.

No la veas si: Los villanos bien estructurados para ti son elementales o nunca has sido fan del género de superhéroes.

Mi veredicto: 8.8/10

 

Reseña: “Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales” (2017)

Usualmente, lo que se espera de secuelas es que sean mejores que su predecesora y que le den al espectador más de lo mismo que vieron en la primer película, aunque con giros para mantenerla fresca y no caer en el aburrimiento. Son contadas las sagas en que una secuela es mejor que la original y la saga de “Piratas del Caribe” no es la excepción.

A veces ni siquiera la tercer secuela es la vencida, sino la quinta. “Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales” cuenta la historia de la búsqueda del Tridente de Poseidón al lado de Jack Sparrow (Johnny Depp), Carina Smyth (Kaya Scodelario), una astrónoma fugitiva y Henry (Brenton Thwaites), un joven marinero con un apellido familiar.

La quinta entrega de la saga es la mejor después de la primera: “The Curse of the Black Pearl”, aunque eso no es mucho que decir. Después del lanzamiento de la primer película, cada secuela se volvió progresivamente peor, con personajes planos, historias aburridas y decisiones de dirección cuestionables. Para “Dead Men Tell No Tales”, siguen presentes elementos constantes de las secuelas, como historias demasiado complejas y personajes que carecen de motivaciones, aunque a un menor grado.

La historia en si es demasiado elaborada para lo que es la película y algunos personajes no logran conectar con el espectador, aunque la película tiene grandes momentos de acción y un villano tridimensional que la saga demandaba latentemente. Aún con un ritmo extraño y con una narrativa en momentos deficiente, la película logra entregar buenos y entretenidos momentos, como una bien orquestada escena de persecución en el primer acto.

Irónicamente, la estrella de la saga, el Capitán Jack Sparrow, es quien menos brilla en la película. Parece que desde la primer secuela, se ha eliminado cualquier vestigio de aquel pirata astuto y respetado que conocimos; ahora en pantalla tenemos a una mera caricatura de lo que alguna vez fue. La mejor actuación de la película es para Javier Bardem en su papel del Capitán Salazar, quien se compromete de manera absoluta a su papel y logra una actuación magistral de un personaje intrigante. Kaya Scodelario y Brenton Thwaites también dan una buena actuación, además de tener una química convincente en pantalla, la cual es su carta de presentación para futuras entregas.

La edición es un poco inconsistente, con escenas de acción que en su mayoría son buenas, pero que por momentos pierden al espectador en la magnitud de los eventos en pantalla. Existe una escena con la que tengo problema, la cual tiene escrito por todos lados: Futura atracción de Disneyland. Los visuales de las escenas de acción logran salvarlas y presentan un producto final entretenido. Algunos elementos del diálogo fallan, con chistes que no conectan del todo, pero cuando lo hacen, son brillantes.

“Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales” no es la película de verano (y ni siquiera se encuentra cerca de ello), pero no falla en brindar un producto entretenido y cumplidor, que en comparación a tres de sus cuatro antecesoras, es mejor. La película termina por presentar situaciones previamente vistas, aunque con la frescura necesaria que se redondea con la presencia de un villano convincente.

Vela si: Te entretiene la saga de “Piratas del Caribe” y disfrutas una película palomera que cumple.

No la veas si: No toleras el humor de Johnny Depp o nunca has sido fan de la saga.

Mi veredicto: 6.7/10

 

Reseña: “La La Land” (2016)

La ciudad de Los Ángeles siempre ha tenido una fama no muy buena, una fama de una ciudad completamente separada entre sí, llena de egos, de tráfico intenso y de un sol constante inclusive durante el invierno. Al igual que fama negativa, Los Ángeles es el hogar del glamour de Hollywood, la ciudad de los sueños, la ciudad de las luces y en donde los soñadores buscan autorrealizarse.

“La La Land” nos cuenta la historia de Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling), una actriz y un pianista de jazz que se encuentran dentro de la jungla urbana que es L.A, buscando darle forma y realizar sus respectivos sueños. Las actuaciones de ambos son espectaculares y seguramente pasarán a la historia, siendo Emma Stone quien logra dar la mejor actuación de su carrera que finalmente la logra consolidar como una estrella y una de las mejores actrices de nuestros tiempos.

La dirección de Damien Chapelle (Whiplash) le logra dar un sentimiento frenético y un ritmo inmejorable a a la película, brindándole una agilidad que no permite que la historia decaiga. Por medio de la edición, la película casi nunca baja de su ritmo ágil. Los movimientos de cámara y los visuales de “La La Land” son perfectamente diseñados y un festín visual que hacen que cada cuadro de la película tenga un equilibrio minuciosamente detallado, el cual se aplaude.

La música es otro personaje de la película, además de que en los momentos en que nuestros personajes comienzan a cantar se siente orgánico y siempre ayuda a que la historia progrese. Es decir, ningún número musical existe por el simple hecho de existir y ser una excusa para mostrar visuales, sino que siempre mueve los engranajes de la historia y provocan un cambio. Dentro de sus temas musicales y visuales, vemos claros throwbacks a clásicos del cine de Hollywood como “Singing In The Rain” y “An American In Paris”. “La La Land” homenajea a esas historias en un escenario actual, convirtiéndose en un musical lleno de nostalgia y añoranza por las épocas pasadas.

Algo que hay que aplaudirle a “La La Land” y es que a pesar de sus extraordinarios visuales, en ningún momento se convierte en una película ostentosa y mucho menos pretenciosa. Sabe lo que es, pero no trata al público como algo menos o como alguien que se podría decir, no entendería la obra maestra que se encuentra en la pantalla.

“La La Land” es una carta de amor, una motivación y una sacudida de hombros a todas aquellas personas que se atreven a soñar, a todas las personas que tienen una idea locuaz y que se atreven a perseguir esos sueños hasta los límites. Es un homenaje a los artistas, a los que buscan salir del convencionalismo, de los parámetros impuestos y del status quo.

Con musicales entrañables, visuales alucinantes, una gran química en pantalla, cinematografía majestuosa y una dirección de arte de primer nivel, “La La Land” es una película que la industria y las audiencias no sabían que necesitaban, pero ahora que ya esta aquí, no dejarán ir pronto. Definitivamente, más allá de ser una de las mejores películas que he visto en los últimos años, “La La Land” es de las mejores películas que he visto en mi vida.

Vela si: Disfrutas los musicales, eres fan de los actores principales o simplemente disfrutas de una muy buena película.

No la veas si: Absolutamente no toleras los musicales.

Mi veredicto: 9.5/10