Reseña: “Maleficent: Mistress of Evil” o “Maléfica: Dueña del Mal” (2019)

Dirección: Joachim Rønning

Guión: Linda Woolverton, Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue

Elenco: Angelina Jolie, Elle Fanning, Chiwetel Ejiofor, Sam Riley, Ed Skrein, Imelda Staunton, Juno Temple, Lesley Manville y Michelle Pfeiffer

¿Existe el término “secuela innecesaria”? Hay cintas que llegan y simplemente no logran justificar su existencia, películas que se presentan en un limbo y no logran cometidos claros: ser mejor o tan buena como la primera entrega y expandir su mundo de una forma coherente.

Cinco años después de la primera película, la vida pacífica de Maléfica (Angelina Jolie) en el Páramo toma un giro inesperado cuando el Príncipe Phillip (Harris Dickinson) le propone matrimonio a Aurora (Elle Fanning) y ella acepta. Desconocido para todos, la madre de Phillip, la Reina Ingrith de Ulstead (Michelle Pfeiffer), planea usar la boda para poner en contra a las hadas y a los humanos para siempre. Con Maléfica y Aurora encontrándose a sí mismas en lados opuestos de una guerra inminente, la dos cuestionan si pueden ser una verdadera familia.

La dirección de Joachim Rønning es sumamente pobre, con una carencia de entendimiento y ninguna prueba de conexión con el material que se encuentra presentando en pantalla. Su visión es superficial, lo cual deriva en una pobre continuidad, personajes acartonados y una dirección actoral sin rumbo. Desgraciadamente, la película conforme progresa, se torna más y más complicada y la dirección nunca logra justificar sus constantes variaciones en la narrativa, como lo son cambios de tono abruptos o cambios en elementos establecidos por la misma película que inmediatamente son desechados.

Es difícil encontrar una actuación que no sufra debido a su dirección decepcionante y una historia sin pies ni cabeza, ya que termina repercutiendo de una forma u otra. Angelina Jolie (Wanted), presentada como el personaje principal de la cinta, no tiene el tiempo en pantalla suficiente. En su división de historias y en un segundo acto que la aleja de la acción, Jolie no tiene mucho que hacer y no logra rescatar la cinta. Elle Fanning (Super 8) tiene una actuación mediana, pero no hay mucho que pueda hacer con diálogos tan inverosímiles y motivaciones tan poco claras. Pero una de las mayores decepciones es la actuación de Michelle Pfeiffer (Stardust), quien es presentada en un personaje unidimensional y aburrido, que se esperaría le podría añadir un giro dinámico a la historia, pero que se termina viendo reducido por medio de elementos repetitivos y líneas sin sentido.

La mayor deficiencia de la cinta es su historia, que carece de una estructura coherente, personajes interesantes y ofrece un intento de introducción de nuevos elementos mitológicos a su personaje principal que se queda corto, además de pobremente explicado, inclusive apresurado. Tal vez la intención es buena, pero la ejecución es mala y deriva en errores previamente mencionados. Su narrativa es inconsistente, con un argumento revoltoso y sin un rumbo fijo; no hay forma de saber hacía dónde va la cinta, pero no por virtudes de mantener al público en expectativa, sino por una pobre construcción de su historia. 

En conclusión, Maleficent: Mistress of Evil es una de las peores películas que he visto este año, con una historia en extremo enredosa, una dirección que se queda corta y con actuaciones que dejan mucho a desear, en especial por los nombres que conforman su elenco.

Mi veredicto: 4/10

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metacritic: 43/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 40%

Rotten Tomatoes (promedio): 5.13/10

Es para ti si: Eres super fan de Angelina Jolie y agüantaras la película para apoyarla.

Reseña: “Good Boys” o “Chicos Buenos” (2019)

Dirección: Gene Stupnitsky

Guión: Lee Eisenberg y Gene Stupnitsky

Elenco: Jacob Tremblay, Keith L. Williams, Brady Noon, Molly Gordon, Lil Rel Howery, Will Forte y Midori Francis

Hasta el momento, 2019 no ha sido un gran año para las comedias, con más errores que aciertos. Inmediatamente, puedo pensar en una cinta como Stuber, que muy probablemente irá directamente a lo peor que ha sido estrenado en el año. En el lado de los aciertos, Booksmart es todo lo contrario y definitivamente llegará a lo mejor que he tenido la oportunidad de ver este año.

En Good Boys, Max (Jacob Tremblay), Lucas (Keith L. Williams) y Thor (Brady Noon) son tres chicos que, a sus 12 años, se encuentran en el final de la niñez y el comienzo de la adolescencia. El trío comienza a sentir una gran curiosidad sobre por qué la gente se besa, después de ser invitados a una fiesta. En medio de tan importante investigación, los amigos utilizan el dron de uno de sus padres que acaba rompiéndose de forma accidental. Ahora, los ya no tan niños comenzarán una alocada aventura para reemplazar el aparato por uno nuevo… antes de que los adultos lleguen a casa.

En la dirección del debutante Stupnitsky, quien trabajó durante cinco temporadas de The Office (2005-2013) como escritor, se puede apreciar un buen trabajo con los actores, logrando presentarlos lo suficientemente desconocedores de muchos aspectos de la vida adulta, dando paso a situaciones divertidas y que funcionan. Además, se nota una influencia del equipo de producción conformado por Seth Rogen e Evan Goldberg, quienes han estado detrás de películas como Superbad (2007) Pineapple Express (2008), tanto de forma temática como visual. 

Las actuaciones de los actores principales son muy buenas, destacando el timing cómico que tienen, pero es el ya nominado al Oscar, Jacob Tremblay (Room), quien brinda la mejor actuación y demuestra ser un actor con afinidad tanto para la drama como para la comedia, a quien se le pronóstica un prometedor futuro. El timing cómico del trío es muy bueno, mucho mejor que el de algunos actores de mucha más edad y de mucha más experiencia en el ámbito cómico.

El guión no se pierde en rodeos y presenta una historia fácil de seguir, sin demasiadas complicaciones y original, presentando una mirada fresca al género de las raunchy comedies por medio del punto de vista de, en este caso, niños. Puede llegar a alentarse, principalmente por medio de escenarios repetitivos y su factor sorpresa de presentar a niños en situaciones tan fuera de la norma, llega a aminorarse después de un rato. 

En conclusión, Good Boys es una buena cinta dentro de su género y aunque no llega a convertirse en un clásico instantáneo, sus buenas actuaciones, premisa directa e irreverencia, logran que sea un rato bastante entretenido.

Mi veredicto: 7.5/10

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metacritic: 60/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 79%

Rotten Tomatoes (promedio): 6.8/10

Es para ti si: Te gustan las películas como Superbad o Booksmart.

Reseña: “Joker” o “Guasón” (2019)

Dirección: Todd Phillips

Guión: Todd Phillips y Scott Silver

Elenco: Joaquin Phoenix, Frances Conroy, Zazie Beetz y Robert De Niro

Joker, Guasón o Coringa (sí, Coringa), como se le conoce en Brasil, es sin duda alguna uno de los villanos más icónicos de la cultura pop y el más importante en la historia de los cómics, motivo por lo cual cada nuevo actor que lo encarna lleva a una intensa conversación y especulación sobre lo que le aportarán al mythos del personaje, ¿de qué forma abordarán a alguien tan intrigante? Hay algo sobre este icónico personaje que transforma a los actores y crea gran expectativa. Ahora, el conocido personaje llega en una película con un tono muy diferente, independiente de cualquier otra película de DC y como la primera propuesta de una versión de Elseworlds para el cine, una línea de cómics de DC en donde se presentan historias en universos alternos y separados. 

Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) es un hombre ignorado por la sociedad, cuya motivación en la vida es hacer reír a los demás. Pero una serie de trágicos acontecimientos lo llevarán a ver el mundo de otra forma, cuestionarse toda su existencia y llegar a transformarse en el conocido villano, presentado de una forma realista y oscura. 

La dirección de Todd Phillips (War Dogs, The Hangover) toma a Ciudad Gótica y refleja en ella una Nueva York setentera con una fuerte desigualdad social y una latente separación entre clases, temática creciente a lo largo de la cinta. Técnicamente, la película es muy buena, con un excelente cuidado a sus encuadres (especialmente aquellos de Phoenix en solitario), iluminación y montaje, que logra la representación de una ciudad destinada a la ruina, al igual que sus habitantes. Phillips maneja un tono que incomoda a la audiencia con toda intención y presenta un reflejo de una sociedad carente de empatía hacía el otro. En su dirección, se nota mucho la influencia de películas de Martin Scorsese, como Taxi Driver (1976) The King of Comedy (1983), tanto en su temática como en sus valores estéticos.

Lo que más destaca es la cruda actuación de Joaquin Phoenix, que en realidad es lo que guía a la película y la lleva más allá; completamente absorto en su papel, Phoenix logra incomodar a la audiencia a niveles inimaginables, además de presentar un personaje sumamente disruptivo y que cambia ante los ojos del espectador, logrando una evolución completa en sus poco más de dos horas de duración. A excepción de tomas de establecimiento de la ciudad, es difícil recordar un momento de la cinta en que Phoenix no se encuentre en pantalla, porque esta es su película. Habrá premios para su actuación y serán merecidos, porque lo que logra es algo sumamente complicado y se ha visto pocas veces en pantalla. Es extremadamente difícil imaginar esta película sin Phoenix al frente, porque la actuación es el mayor valor de la cinta. Su actuación no busca simpatía hacía el personaje de parte del público sino que se convierte en un reflejo de la realidad y eso es algo que me gustaría recalcar; Joker sigue siendo el villano aunque el crea que es el héroe de su historia, y no se debería de simpatizar con lo que hace en la cinta. 

La historia de Joker es interesante, pero su tremendo esfuerzo por acaparar tantas temáticas y mensajes termina por diluir algunos de ellos, no logrando un impacto tan efectivo como la película misma quisiera. Entra en temáticas de desigualdad social, desigualdad económica, la obsesión por las celebridades, la salud mental, el sentimiento anti-autoritario y algunos logran tener una mejor ejecución que otros. Sus guiños al universo de Batman quedan sobrando y algunos se sienten forzados con personajes que fácilmente pudieron haber sido cambiados por nuevos, pero que no lo son para presentar una conexión y brindar por lo menos una ligera familiaridad al espectador, posicionándolo en un terreno conocido. Parece que la película se confunde en “ser o no ser” y queda en un limbo al cual se ata por su material de origen, hasta cierto punto. Algo que me gustaría añadir es que la cinta exige ser vista varias veces para lograr una disección y análisis totales, además de la conversación que abrirá será muy interesante. 

De la mano de una actuación tremenda de Joaquin Phoenix, Joker es una película que llega a cambiar los estatutos de lo que una cinta basada en cómics puede llegar a ser y a retar los límites de la narrativa. Aunque la historia no se encuentre a la par de la alucinante actuación de su actor principal, logra ser una cinta que reta al público, abre la conversación y presenta una faceta nueva de un personaje conocido.

Mi veredicto: 8/10

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metacritic: 64/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 74%

Rotten Tomatoes (promedio): 6.7/10

Es para ti si: Buscas un crudo estudio de personaje que te incomodará y retará.

Reseña: “Abominable” o “Un Amigo Abominable” (2019)

Dirección: Jill Culton

Guión: Jill Culton

Elenco: Chloe Bennet, Albert Tsai, Tenzing Norgay Trainor, Eddie Izzard, Sarah Paulson, Tsai Chin y Michelle Wong

La carrera de Jill Culton es fascinante; una animadora que trabajó en títulos como Toy Story (1997), A Bug’s Life (1998) y Shrek (2001) como artista de storyboards, desarrolladora visual en Monster’s Inc (2001) y directora en Open Season (2006). Ahora, en Abominable Un Amigo Abominable, Culton se desempeña tanto como directora como guionista, trayendo a la pantalla una producción de Dreamwork Studios y Pearl Studio, productora localizada en China.

Yi (Chloe Bennett) es una adolescente más en la enorme ciudad de Shanghai. Un día, se encuentra a un joven yeti en la azotea de su edificio. La supuestamente “abominable” criatura, que se ha escapado del laboratorio donde estaba encerrado, está siendo buscada por toda la ciudad. Junto con sus ingeniosos amigos Jin y Peng, Yi decide ayudarle a huir, le bautizan como “Everest” y los cuatro se embarcan en una increíble aventura para reunir a la mítica criatura con su familia en el pico más alto del mundo. 

La dirección de Jill Cultron es buena y se nota una intrínseca conexión con la historia, beneficiándose la película por su rol tanto de guionista como de directora. Aunque el ritmo llega a detenerse por momentos, en búsqueda de alguna situación cómica o para brindar exposición necesaria para los miembros más pequeños del público, se entiende por el tipo de público al que tiene en mente de forma primordial, como lo es el infantil, pero nunca sacrifica demasiado en su cometido. 

Su historia, aunque puede caer en una estructura familiar por momentos, presenta una visión que se ve sumamente beneficiada por el escenario en donde la cinta toma lugar: China. Se convierte en una introspección de una cultura diferente pero desde la visión de sus propias personas, aquellas que la viven diariamente, y no de un personaje ajeno a su ella, lo cual es visto constantemente en diferentes películas por medio de un white savior mesiánico que llega a solucionar todos los problemas. Uno de mis aspectos favoritos de la película es la universalidad de sus mensajes y de sus temáticas: la amistad, el respeto a la naturaleza y la familia, logrando resonar con el público sin importar de dónde sea, pero presentándolo por medio de personajes que no han sido lo suficientemente representados en pantalla, como lo es la comunidad asiática. Sí, la cinta busca llegar a un mercado más amplio como lo es el chino, pero en ello continúa con la tendencia actual de mostrar historias desde otras visiones, lo cual es importante y aporta a la expansión de historias, de encontrar nuevas interpretaciones de la realidad y de hacer que la industria crezca cada vez más. Es una película que chicos y grandes podrán disfrutar, tomar sus diferentes mensajes y ver reflejada una cultura diferente en pantalla.

Mi veredicto: 7/10

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metacritic: 61/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 80%

Rotten Tomatoes (promedio): 6.7/10

Es para ti si: Buscas una película que podrá disfrutar toda la familia, en donde cada miembro podrá tomar una lección diferente.

Reseña: “Anna” o “Anna: El Peligro Tiene Nombre” (2019)

Dirección: Luc Besson

Guión: Luc Besson

Elenco: Sasha Luss, Luke Evans, Cillian Murphy y Helen Mirren

El cine de acción vive un momento importante, con franquicias que lo han vuelto a poner en el mapa, además de personajes de acción femeninos tomando un lugar cada vez más importante. En Anna, regresa un arquetipo de personaje ya conocido, pero que por medio de una forma inusual de contar su historia, buscará destacar.

Anna Poliatova (Sasha Luss) es una chica que esconde un secreto a donde sea que vaya: es una de las asesinas a sueldo más temidas por los gobiernos de todo el planeta. De la mano de Luc Besson (The Fifth Element) y con una forma particular de ensamblar su narrativa, Anna cuenta la historia de una femme fatale que buscará su libertad de la KGB a toda costa.

La dirección de Besson no es lo mejor de su carrera y esto deriva en problemas técnicos, como lo son pobres sincronizaciones de audio que resultan en golpes que suenan tiempo después de la acción o cortes de cámara abruptos en algunas de sus escenas, que terminan por provocar confusión en la audiencia. Eso sí, la pasión de Besson por contar una historia es notable y aunque emula elementos de La Femme Nikkita (1990)Anna también se nota influenciada por películas recientes como la franquicia de John Wick, Red Sparrow (2018) y Atomic Blonde (2017); respondiendo a una narrativa más actual.

La actuación de Sasha Luss como Anna es buena, siendo el suyo de los pocos personajes que reciben un desarrollo pleno y brindan un verdadero conocimiento de sus motivaciones, mientras que actuaciones como la de Cillian Murphy (Peaky Blinders) se ven reducidas por personajes acartonados, al igual que la de Luke Evans (Beauty and the Beast); no tenían mucho que hacer con personajes creados deficientemente. Por otro lado Helen Mirren se luce en su papel de Olga, importante elemento de la KGB, brindando una actuación tan entretenida como llena de su conocido talento.

Es en el guión en donde la película logra destacar; mantiene al público especulando, lo que hace que traté de descifrar el siguiente giro de la historia. Por medio de un método in medias res, que es cuando la narrativa empieza en un momento intenso de la historia para después regresar a un punto anterior y desenvolver todo, la cinta logra mantener un buen ritmo y elevar lo que de lo contrario podría ser una historia plana, todo esto mediante constantes retornos a momentos que pasaron fuera de cámara y dándoles una explicación que no se veía venir, terminando por armar un gran rompecabezas. 

En conclusión, Anna es una película con pocos personajes rescatables y un valor técnico que queda a deber, pero la forma de contar su historia la mantiene a flote y logra presentar una entretenida cinta de acción a base de intriga y plot twists creativos, aunque definitivamente no llega a revolucionar el género ni llegar a lo más alto de las películas de su estilo.

Mi veredicto: 6.5/10

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metacritic: 59/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 36%

Rotten Tomatoes (promedio): 4.93/10

Vela si: Te gustan las películas de acción con protagonistas femeninas.

No la veas si: Lo tuyo no es el cine de acción.