Reseña: “Bumblebee” (2018)

Dirección: Travis Knight

Guión: Christina Hodson

Elenco: Hailee Steinfeld, John Cena, Jorge Lendeborg Jr., John Ortiz, Jason Drucker y Pamela Adlon

Así de simple: la saga de Transformers nunca ha sido de mi agrado. La franquicia liderada por Michael Bay, a lo largo de sus ya cinco entregas, nunca ha parado de ser un sobresaturación de explosiones, con personajes huecas, clichés sumamente repetitivos y con películas que nunca han logrado resaltar; eso sí, han hecho dinero (y muchísimo). Cuando me enteré de los planes para traer un spin-off como “Bumblebee”, lo primero que me llamó la atención fue el nombramiento de Travis Knight como líder del proyecto, un excelente director y animador, quien le dio forma a “Kubo and the Two Strings” (2016), una de las mejores películas del estudio de animación Laika.

En “Bumblebee”, el Autobot del mismo nombre se ve obligado a refugiarse en la Tierra en el año 1987, terminando en una pequeña ciudad costera de California. Charlie Watson (Hailee Steinfeld) descubrirá su presencia, creyendo que es un antiguo automóvil. Sin embargo, cuando intente repararlo, descubrirá que el pequeño auto amarillo es mucho más de lo que pensaba.

En su dirección, Travis Knight logra evocar perfectamente a los ochentas y a su magia, incluyendo grandes éxitos musicales de la época y además añade un lenguaje cinematográfico que hace recordar a clásicos como “E.T. the Extra-Terrestrial (1982) o “The Iron Giant” (1999). Knight logra algo hasta ahora imposible en el universo de Transformers, que es brindarle levedad a la película y aminorar su escala. Se añade un humor que a pesar de no siempre ser completamente efectivo, funciona bien en los momentos adecuados. Uno de los mayores encantos de la película es que circula alrededor de la amistad que se forja entre el personaje de Steinfeld y Bumblebee, la cual se vuelve el hilo emocional crucial de la cinta y en lo principal, más allá de las escenas de acción o persecuciones.

La actuación de Hailee Steinfeld es de aplaudirse, ya que siempre logra presentar los momentos más dramáticos y emotivos de una forma perdurable. Lo más impactante y uno de los elementos que más llaman mi atención es el hecho de que se encuentra actuando frente a nada, ya que el personaje de Bumblebee es completamente realizado de manera digital. Steinfeld, después de prestar su voz como Spider-Gwen en “Spider-Man: Into the Spider-Verse”, prueba que está teniendo un increíble cierre de año, y se perfila como una de las actrices a seguir en el 2019. John Cena (Blockers) como Jack Burns funciona en los momentos en que le toca brillar, a pesar de que algunos de sus chistes no funcionan.

El guión, a cargo de Christina Hodson (Unforgettable) logra brindar algo más que la franquicia de Transformers nunca había visto hasta el momento, que son personajes tridimensionales. Vemos a Charlie Watson luchar por conseguir lo que quiere, reconstruir su vida y entablar una intima amistad con Bumblebee. La historia se tiñe de momentos emotivos y otros de adrenalina pura, que ayudan a progresar un arco satisfactorio para sus personajes principales. Aún más importante, es que la película efectivamente hace que el espectador sienta algo hacía los personajes, que le importen, brindándole corazón; algo que las películas de Bay nunca lograron. Su historia no es demasiado complicada y no trata de ser más de lo que debería, lo cual es un contraste celebrado

Visualmente, la película es exitosa, dejando del lado la estética visual de un exceso de explosiones y peleas entre robots gigantes en donde no se puede distinguir entre bandos. Dentro de su reducción de personajes alienígenas, se puede apreciar un mayor cuidado en su realización y caracterización, volviéndolos únicos. Su estética es limpia y ordenada, además de las ya mencionadas escenas de acción que reducen su escala pero que logran un impacto visual más efectivo. 

Bumblebee regresa a la vida a la saga de Transformers y la salva de una muerte anunciada por medio de un nuevo ritmo de cinta, una concentración en la relación humano-máquina que la primera entrega de Bay tuvo un poco de, pero que no logró explotar de una manera adecuada. Sin lugar a dudas es la mejor película del universo de Transformers hasta la fecha y aunque contiene elementos familiares a aquellos de películas ya vistas, se convierte en la película de Transformers que todo mundo quería ver desde un principio.

Vela si: Te consideras dispuesto a darle una nueva oportunidad a la saga de Transformers.

No la veas si: Lo tuyo nunca ha sido lo ochentero ni la nostalgia que trae la época.

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 66/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 94%

Rotten Tomatoes (promedio): 7.1/10

Reseña: “Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald” o “Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald” (2018)

Dirección: David Yates

Guión: J.K Rowling

Elenco: Eddie Redmayne, Katherine Waterston, Dan Fogler, Alison Sudol, Ezra Miller, Zoë Kravitz, Callum Turner, Claudia Kim, William Nadylam, Kevin Guthrie, Jude Law y Johnny Depp.

La saga de Harry Potter siempre ha sido única para mi, con una clara progresión entre películas, especialmente en materia de tono, llevando al espectador a lo largo de un viaje de siete años en donde se nota la evolución de los personajes y la madurez que van tomando. Después, llegó Fantastic Beasts, una saga que nos llevaría en el camino de Newt Scamander, magizoologista y autor. Además de conocer y seguir a Newt, la saga llevaría al espectador a lo largo del ascenso de Gellert Grindelwald como el mago más peligroso de la primera mitad del siglo XX y su reinado de terror alrededor de Europa.

En Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald, Gellert Grindelwald (Johnny Depp) ha logrado escapar del Ministerio de Magia en Estados Unidos. Bajo las ordenes de Albus Dumbledore (Jude Law), Newt Scamander (Eddie Redmayne) deberá ir a París en búsqueda de Credence (Ezra Miller), quien aún se encuentra tratando de descubrir su verdadera identidad. En la travesía de Newt, también se encontrará con Tina Goldstein (Katherine Waterston), Queenie Goldstein (Alison Sudol) y Jacob Kowalski (Dan Fogler).

La dirección de David Yates se encuentra a la par de sus anteriores entregas dentro de este universo, creando una película estéticamente brillante y con escenarios excepcionales, cuidando hasta el más pequeño detalle, desde el minucioso diseño de las varitas de los personajes hasta la majestuosidad de algunos de los animales fantásticos en la película.

Las actuaciones de la película en general son buenas, con Jude Law como Albus Dumbledore brillando a pesar de contar con poco tiempo en pantalla, pero sabe aprovecharlo de la mejor manera y crear un claro impacto en pantalla. Siendo apenas la segunda entrega de cinco planeadas en la saga, solamente se puede esperar que se involucrará aún más en la historia conforme la saga progrese. Dan Fogler como Jacob Kowalski una vez más roba risas a lo largo de la película y brinda, de una gran forma, un personaje no mágico para acompañar al espectador a lo largo del viaje.

Desafortunadamente, el gran problema de la película es su guión, que se satura de exposición, con revelaciones que no siempre logran la relevancia necesaria y que además crean confusión en el espectador. La historia se esfuerza más que su antecesora por ser una precuela a Harry Potter, forzando elementos para conectar ambas sagas, además de repetir elementos que tanto las precuelas de Star Wars, así como The Hobbit, hicieron en su momento, como es reducir su universo a tan solo unos cuantos personajes o familias, cuando existe un vasto universo narrativo que pueden explorar.

La historia, en su afán de incluir tantos hilos narrativos como le sea posible, se torna tediosa por momentos, además de que crea un ritmo desigual y plano, brindándole poco tiempo al espectador para asimilar toda la información que se encuentra recibiendo en tan poco tiempo. Inclusive para alguien que ha visto las películas y leído los libros incontables veces, la historia se vuelve confusa y excesivamente saturada, así que no me puedo imaginar lo que debe de ser para un espectador casual. Claramente, la película busca funcionar como un puente narrativo hacía el resto de las entregas, pero termina por olvidarse de solidificarse como una entrega individual.

Definitivamente, Fantastic Beasts debió haber sido una serie de libros en primer lugar, y se puede apreciar con el exceso de elementos que J.K Rowling trata de incluir en un lapso de poco más de dos horas. Además, existen un par de momentos que contradicen con el canon establecido en este universo y suceden sin explicación alguna, creando una gran confusión. Inclusive los fans de la saga llegarán a sentirse confundidos con los giros que da la historia, ya que parece ser que surgen de la nada, solamente para crear un impacto, sin tener justificación alguna. Creo que este es uno de los problemas de que Rowling se encuentre escribiendo los guiones sin el apoyo de alguien más, ya que no creo que haya alguien que le diga que ciertos elementos simplemente no funcionan en pantalla; un guión no es lo mismo que una novela.

En conclusión, Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald es una película saturada de exposición, con una historia plana y con mucha menos magia que el resto de las películas en este universo, y a pesar de contar con buenas actuaciones y buenos efectos visuales, no logra salvarse de ser la peor entrega del Mundo Mágico hasta la fecha.

Vela si: Eres fan de Harry Potter y quieres conocer más sobre este universo.

No la veas si: No viste la primera entrega de la saga, porque la película cuenta con que lo hayas hecho.

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 55/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 41%

Rotten Tomatoes (promedio): 5.4/10

 

 

Reseña: “El Alma de la Fiesta” o “Life of the Party” (2018)

Dirección: Ben Falcone

Guión: Ben Falcone, Melissa McCarthy

Elenco: Melissa McCarthy, Molly Gordon, Gillian Jacobs, Maya Rudolph, Julie Bowen, Matt Walsh, Debby Ryan

En este 2018, he visto dos películas de comedia que me han encantado y han superado mis expectativas: “Game Night” “Blockers”; ambas han dejado la vara alta para las futuras comedias que veremos en el año. Una característica importante de ambas entregas es la gran química que existe entre sus elencos.

Melissa McCarthy vuelve a hacer equipo con su esposo, Ben Falcone, después de “Tammy” “The Boss”, ambas películas con una pobre recepción en la crítica y la taquilla. En “Life of the Party”, McCarthy interpreta a Deanna, una ama de casa que decide volver a la universidad después de que su esposo, Dan (Matt Walsh), le pide el divorcio, terminando en la misma institución que su hija, Maddie (Molly Gordon). A lo largo de su último año en la universidad, se descubrirá a si misma en un terreno que nunca esperó.

La película toma prestadas algunas situaciones (principalmente en el tercer acto) de otras películas con una premisa parecida, como “Old School” (2003), pero lo hace de una forma inferior. Por momentos, la película trata de entrar en conflictos emocionales para crear empatía con la audiencia, pero rápidamente son tomados por momentos de comedia, en especial física, que aminoran cualquier intento de impacto emocional.

La película carece de algún conflicto principal y un arco del personaje, ya que la historia no presenta demasiadas situaciones en que uno deba de invertir sus emociones en el personaje de Deanna; por lo contrario, se siente como un sketch de Saturday Night Live que ha sido extendido. A su favor, la película evita algunos clichés de este tipo de películas, principalmente sobre la relación que existe entre el personaje de Deanna y su hija. El mensaje de la película es interesante y atrevido, mostrando al personaje de McCarthy como alguien determinada, a quien ya no le importa lo que puedan decir de ella; esto se aprecia y por momentos funciona.

La película es mejor que las dos anteriores colaboraciones entre McCarthy y Falcone, logrando momentos cómicos más efectivos que en “Tammy” “The Boss”, pero sin lograr circular alrededor de una historia efectiva. La entrega brinda momentos de risa, principalmente en el segundo acto, pero no termina por elevar un guión pobre que gira alrededor de sus chistes, priorizándolos sobre sus personajes, los cuales llegan a ser unidimensionales y planos.

En conclusión, “Life of the Party” es una película inconsistente y con personajes poco interesantes, que brinda algunos buenos momentos de comedia, pero que no son suficientes para elevar un guión que sufre de la falta una historia efectiva.

Vela si: Te gustan las películas con una temática de “el pez fuera del agua”.

No la veas si: Buscas una película profunda y pesada.

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 46/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 38%

Rotten Tomatoes (promedio): 5/10

 

 

Reseña: “Rampage” o “Rampage: Devastación” (2018)

Dirección: Brad Peyton

Guión: Ryan Engle, Carlton Cuse, Ryan J. Condal y Adam Sztykiel

Elenco: Dwayne Johnson, Naomie Harris, Malin Akerman y Jeffrey Dean Morgan

La temporada de estrenos de verano ya se encuentra en total apogeo y parece que cada año comienza antes. Desde mi punto de vista, la temporada de este año inició con “Ready Player One” hace unas semanas, aunque inclusive se puede argumentar que dio comienzo con “Black Panther” en febrero. Algo que queda claro es que los blockbusters cada vez se distribuyen más a lo largo del año y cada gran estreno se siente como una “película de verano”.

Las películas basadas en videojuegos nunca han gozado de una gran reputación, con grandes catástrofes como “Assassin’s Creed” (2016) o“Super Mario Bros.” (1993). En mi opinión, este año hemos podido ver una de las mejores películas del género con “Tomb Raider”, protagonizada por Alicia Vikander, aunque ninguna adaptación ha logrado romper con la llamada “maldición” y convertirse en una cinta que trascienda a su categoría, se convierta en una verdadera pionera y guste tanto a audiencias como a críticos por igual.

En “Rampage”, Davis Okoye (Dwayne Johnson) es un primatólogo que tiene una gran amistad con un gorila albino llamada George, el cual sufre una modificación genética después de que un experimento toma un rumbo no esperado. A George se le unirán más animales monstruosos, que lo único que buscan es acabar con todo a su paso. La película se encuentra basada en el videojuego de 1986, en donde un ser humano toma la forma de un mono gigante y su propósito es destruir cuantos edificios pueda.

Dwayne Johnson (Jumanji: Welcome to the Jungle) se reencuentra con el director Brad Peyton, con quien trabajó previamente en “Journey 2: The Mysterious Island” (2012) y “San Andreas” (2015). En “Rampage”, la formula es parecida, con una película que busca entretener a la audiencia con una historia no muy compleja y con más estilo que substancia. 

Una virtud primordial de la película es él mismo Johnson, quien logra darle vida a una película que sin el sería completamente diferente, debido a su carisma sin igual. En medio de una trama desordenada, Johnson logra brindar algo de empatía por medio de la relación que tiene con el gorila. Los efectos son muy buenos, los monstruos hacen lo que la premisa dicta que hagan y la promesa de destrucción masiva se da. La película cumple en lo que se propone, que es ser una película de catástrofe con monstruos gigantes y un Dwayne Johnson en lo que mejor sabe hacer; sobrevivir a cuanto reto se le ponga enfrente y cual personaje de videojuego, parece tener varias vidas. 

Los personajes en su mayoría son unidimensionales y solo están en la película para llevar a cabo el rol que el guión haya establecido. No existe una complejidad y las motivaciones son nulas o poco explicadas. Los villanos son carentes de personalidad, con un tono caricaturesco y con una costumbre de hablar entre ellos sobre los planes que tienen, sirviendo como un pobre mecanismo de exposición. Los problemas en el guión se encuentran presentes a lo largo de la cinta, con una historia que progresa sin mucho sentido, es predecible y contiene personajes que desaparecen de la historia sin explicación aparente. “Rampage” no es el cambio de rumbo en el género de las adaptaciones de videojuegos, pero sabe precisamente lo que es: una película palomera y blockbuster. 

En conclusión, “Rampage” es una película irracional, pero que no lo hace por error, sino que sabe lo que es y lo logra ejecutar, aunque con algunas inconsistencias. No es una película que busca ganar premios o la aceptación de la crítica, sino que busca divertir a audiencias con sus efectos especiales y el carisma de su protagonista.

Vela si: Buscas una película digerible para pasar el rato.

No la veas si: Buscas una película compleja, con desarrollo de personaje y diálogos profundos.

Metascore: 45

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 51%

Rotten Tomatoes (promedio): 5.2/10