Reseña: “The Meg” o “Megalodón” (2018)

Dirección: Jon Turteltaub

Guión: Dean Georgaris, Jon Hoeber y Erich Hoeber

Elenco: Jason Statham, Li Bingbing, Robert Taylor, Ruby Rose, Jessica McNamee y Rainn Wilson

El tiburón siempre ha llamado la atención de la industria cinematográfica, desde producciones que han sobrevivido a la prueba del tiempo y se han convertido en clásicos del cine, tal como Jaws (1975), película pionera de la temporada de estrenos de verano. Jaws no solamente se convirtió en un estándar visual por sus efectos especiales, sino también en el campo musical, con una increíble banda sonora compuesta por John Williams, la cual le dio su segundo Óscar. De la misma forma, la temática alrededor de tiburones también ha llegado al cine serie B, con producciones como Deep Blue Sea (1999) Sharknado (2013). Para el verano de 2018, llega The Meg, una película que no se decide por ser parte de uno de los dos grupos, tratando de incluir elementos de ambos, pero finalmente, fracasando en su ejecución.

En The Meg, un submarino tripulado por un grupo de científicos es atacado por una misteriosa criatura, siendo atrapado en la zona más profunda del Océano Pacífico. El tiempo se les acaba, por lo que Zhang, un visionario oceanógrafo chino (Winston Chao), llama a Jonas Taylor (Jason Statham), un experimentado rescatista, en contra de la voluntad de su hija, Suyin (Li Bingbing), para rescatar a los tripulantes de la temible criatura, con quien Jonas ya había tenido un previo encuentro.

La dirección de Jon Turteltaub (National Treasure) no favorece a la película, con una comedia que carece de timing y un poco entendimiento de los personajes que se presentan en pantalla. El ritmo es extraño, a veces tratando de tomarse a sí misma de una manera demasiado seria, pero inmediatamente dando una vuelta en “u” y regresando a la ya mencionada sensación de cine serie B. Desafortunadamente, la película nunca se compromete al 100% en lo que es, y termina por crear una disonancia en lo que es el resultado final.

Las actuaciones no son memorables, con excepción de Statham, quien se siente como pez (o tiburón) en el agua con este estilo de cine, brindándole una mínima chispa a la película. Tal vez el personaje no tiene los mejores diálogos, incluyendo “one liners” que no funcionan en lo absoluto, pero su personaje tiene un desarrollo y un arco a lo largo de la película, dándole a la audiencia un personaje que se siente real. El resto de los personajes son planos, y cuando llega el inminente momento de ver a algunos morir, no se siente lo necesariamente importante.

El guión no ofrece elementos nuevos al género ni trata de hacerlo, pero brinda un tercer acto que se convierte en entretenido, y en esos últimos veinte minutos de la película, es cuando muestra destellos de lo que pudo haber sido. The Meg se hubiera visto beneficiada por una clasificación R, ya que deja del lado escenas que pudieron haber sido visualmente más atrevidas y brutales. Desafortunadamente, el guión se vuelve más complicado de lo que debería hacer, añadiendo subtramas que no funcionan y un romance que carece de química alguna en pantalla.

En otro escenario, la película pudiera haber sido un tremendo éxito en los noventa, pero los tiempos ya no son los mismos. En conclusión, The Meg es una película que no es tan entretenida como pretende serlo y no logra capitalizar en ser un espectáculo, sino que es arrastra un trama tedioso y personajes poco creíbles. Jason Statham destaca cuando debe de hacerlo, y salva a la película de hundirse por completo, pero no logra brindar lo que pudo haber sido una gran película con un monstruo suelto. A falta de otra expresión, a The Meg le falta mordida.

Vela si: Disfrutas los “blockbusters” en los que puedes relajarte, disfrutar unas palomitas y ver acción.

No la veas si: Buscas una película compleja o con personajes tridimensionales.

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 46/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 47%

Rotten Tomatoes (promedio): 5.5/10

 

Reseña: “Jurassic World: Fallen Kingdom” o “Jurassic World: El Reino Caído” (2018)

Dirección: J.A Bayona

Guión: Colin Trevorrow y Derek Connolly

Elenco:  Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Rafe Spall, Justice Smith y Daniella Pineda

“¿Recuerdas la primera vez que viste un dinosaurio?” – dice el personaje de Bryce Dallas HowardClaire Dearing, en el primer traíler de Jurassic World: Fallen Kingdom. Inmediatamente, el pensamiento a una de mis películas favoritas llega, Jurassic Park (1993), cinta que marcó un antes y un después en el uso de efectos visuales, logrando ilusionar a audiencias alrededor del mundo con sus dinosaurios, y creando un fenómeno mundial que, hasta el momento, ha derivado en cuatro secuelas.

En Jurassic World: Fallen Kingdom, el volcán durmiente de la Isla Nublar se convierte en uno activo, amenazando con explotar en cualquier momento y terminar con la vida de las criaturas prehistóricas que la habitan. Los personajes que conocimos en Jurassic World (2015), Owen Grady (Chris Pratt) y Claire Dearing (Bryce Dallas Howard), son buscados por un inversionista que busca salvar a la mayor cantidad de dinosaurios de la isla. Detrás de su expedición, podrían encontrarse un siniestro plan que alteraría el orden de la vida como la conocemos.

Antes que nada, la dirección del español, J.A Bayona (The Impossible, The Orphanage) logra elevar la película ante su predecesora, Jurassic World, en materia visual. La película luce pulida, especialmente en sus primeros minutos, los cuales son de los mejores de toda la franquicia. El cuidado técnico que Bayona le da a sus producciones es tangible, con secuencias majestuosas y un lenguaje visual fresco para la saga, especialmente en su tercer acto.

Desafortunadamente, en cuanto a guión, la película no se encuentra a la par de sus características visuales. Una historia desordenada, que poco a poco decrece y resta coherencia a los eventos en pantalla, crea confusión y hace cuestionar excesivamente las decisiones de los personajes. La película toma una decisión osada justo a la mitad, convirtiéndose en otro tipo de historia y girando sobre si misma; una sentencia que no la favorece en lo absoluto. Los elementos de terror en el tercer acto de la película pueden llegar a ser interesantes, pero no son suficientes para mantener a flote una historia incoherente y con importantes huecos narrativos.

Uno de los mayores problemas de la película son sus personajes, los cuales se mantienen unidimensionales y blandos, con un nulo desarrollo a lo largo de la cinta. Lo mismo sucede con las nuevas adiciones al elenco, siendo personajes que no agregan mucho a la trama y terminan por ser tediosos en momentos. Además, los villanos son un problema importante, asimilando una caracterización caricaturesca y motivaciones pobremente expuestas, las cuales ya han sido vistas en muchas otras películas. Una de las mayores virtudes de la película original, Jurassic Park, era que a pesar de contar con la importante presencia de los dinosaurios, la historia aún así se mantenía alrededor de sus personajes como Alan Grant y Ellie Sattler, los cuales cambian a lo largo de la película y no salen de la isla con la misma perspectiva, se les brindan motivaciones claras y un desarrollo a lo largo de la historia; esto no ha sucedido en ninguna de las secuelas.

La historia de Jurassic World: Fallen Kingdom trata de concentrarse en un dilema ético sobre la vida de los dinosaurios, pero este interesante tema se ve opacado por una serie de situaciones demasiado convenientes, las cuales se sienten como un rompecabezas que no embona y terminan por crear una película que no siempre sabe lo que es. De igual forma, la película se siente como un puente narrativo, casi como que tuviera que suceder forzosamente para llevar a Jurassic World a una tercera entrega.

En conclusión, Jurassic World: Fallen Kingdom es estilo sobre sustancia, con una historia que conflictúa con el canon de Jurassic Park, presenta personajes poco interesantes y con los cuales el público no se puede relacionar. Desafortunadamente, la historia no se encuentra a la par de su gran estética visual y majestuosidad en cuanto a cinematografía.

Vela si: Eres muy fan tanto de Jurassic Park como de Jurassic World, además del trabajo anterior de su director, J.A Bayona. 

No la veas si: Atesoras firmemente la entrega original de Jurassic Park como la única película de esta franquicia y sus secuelas nunca te han gustado; Fallen Kingdom no es para ti.

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 51/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 50%

Rotten Tomatoes (promedio): 5.7/10

 

Reseña: “Rampage” o “Rampage: Devastación” (2018)

Dirección: Brad Peyton

Guión: Ryan Engle, Carlton Cuse, Ryan J. Condal y Adam Sztykiel

Elenco: Dwayne Johnson, Naomie Harris, Malin Akerman y Jeffrey Dean Morgan

La temporada de estrenos de verano ya se encuentra en total apogeo y parece que cada año comienza antes. Desde mi punto de vista, la temporada de este año inició con “Ready Player One” hace unas semanas, aunque inclusive se puede argumentar que dio comienzo con “Black Panther” en febrero. Algo que queda claro es que los blockbusters cada vez se distribuyen más a lo largo del año y cada gran estreno se siente como una “película de verano”.

Las películas basadas en videojuegos nunca han gozado de una gran reputación, con grandes catástrofes como “Assassin’s Creed” (2016) o“Super Mario Bros.” (1993). En mi opinión, este año hemos podido ver una de las mejores películas del género con “Tomb Raider”, protagonizada por Alicia Vikander, aunque ninguna adaptación ha logrado romper con la llamada “maldición” y convertirse en una cinta que trascienda a su categoría, se convierta en una verdadera pionera y guste tanto a audiencias como a críticos por igual.

En “Rampage”, Davis Okoye (Dwayne Johnson) es un primatólogo que tiene una gran amistad con un gorila albino llamada George, el cual sufre una modificación genética después de que un experimento toma un rumbo no esperado. A George se le unirán más animales monstruosos, que lo único que buscan es acabar con todo a su paso. La película se encuentra basada en el videojuego de 1986, en donde un ser humano toma la forma de un mono gigante y su propósito es destruir cuantos edificios pueda.

Dwayne Johnson (Jumanji: Welcome to the Jungle) se reencuentra con el director Brad Peyton, con quien trabajó previamente en “Journey 2: The Mysterious Island” (2012) y “San Andreas” (2015). En “Rampage”, la formula es parecida, con una película que busca entretener a la audiencia con una historia no muy compleja y con más estilo que substancia. 

Una virtud primordial de la película es él mismo Johnson, quien logra darle vida a una película que sin el sería completamente diferente, debido a su carisma sin igual. En medio de una trama desordenada, Johnson logra brindar algo de empatía por medio de la relación que tiene con el gorila. Los efectos son muy buenos, los monstruos hacen lo que la premisa dicta que hagan y la promesa de destrucción masiva se da. La película cumple en lo que se propone, que es ser una película de catástrofe con monstruos gigantes y un Dwayne Johnson en lo que mejor sabe hacer; sobrevivir a cuanto reto se le ponga enfrente y cual personaje de videojuego, parece tener varias vidas. 

Los personajes en su mayoría son unidimensionales y solo están en la película para llevar a cabo el rol que el guión haya establecido. No existe una complejidad y las motivaciones son nulas o poco explicadas. Los villanos son carentes de personalidad, con un tono caricaturesco y con una costumbre de hablar entre ellos sobre los planes que tienen, sirviendo como un pobre mecanismo de exposición. Los problemas en el guión se encuentran presentes a lo largo de la cinta, con una historia que progresa sin mucho sentido, es predecible y contiene personajes que desaparecen de la historia sin explicación aparente. “Rampage” no es el cambio de rumbo en el género de las adaptaciones de videojuegos, pero sabe precisamente lo que es: una película palomera y blockbuster. 

En conclusión, “Rampage” es una película irracional, pero que no lo hace por error, sino que sabe lo que es y lo logra ejecutar, aunque con algunas inconsistencias. No es una película que busca ganar premios o la aceptación de la crítica, sino que busca divertir a audiencias con sus efectos especiales y el carisma de su protagonista.

Vela si: Buscas una película digerible para pasar el rato.

No la veas si: Buscas una película compleja, con desarrollo de personaje y diálogos profundos.

Metascore: 45

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 51%

Rotten Tomatoes (promedio): 5.2/10