Reseña: “Incredibles 2” o “Los Increíbles 2” (2018)

Dirección: Brad Bird

Guión: Brad Bird

Elenco:  Craig T. Nelson, Holly Hunter, Sarah Vowell, Huck Milner y Samuel L. Jackson

Han pasado catorce años desde el lanzamiento de “The Incredibles”, una película que es considerada por el consenso general, como una de las mejores de Disney Pixar; por mucho tiempo, se ha estado a la espera de una posible continuación de la saga. ¿Valió la pena la larga espera? Por supuesto que sí.

En “The Incredibles 2”, un par de hermanos buscan traer de vuelta a los superhéroes ante los ojos del público, buscando legalizar nuevamente su presencia en las calles como salvaguardas de la paz. Helen Parr (Holly Hunter), es reclutada para liderar la campaña en pro de los héroes, mientras que su esposo, Bob Parr/Mr. Incredible (Craig T. Nelson), toma el rol de quedarse en casa y cuidar de sus hijos.

Las voces originales de la película regresan de una forma espectacular, brindando el mismo trabajo envidiable de la primera parte de la secuela, pero ahora acompañados de un estilo de animación que le brinda aún mayor realismo a sus personajes. A lo largo de la película, inclusive el más minuciosos detalle en la animación es cuidado, beneficiándose completamente del progreso tecnológico que ha habido desde el lanzamiento de la primera parte.

La dirección de Brad Bird (The Incredibles, Mission Impossible – Ghost Protocol) es acorde a sus estándares, con un gran manejo de la acción y algo que pocos directores del género de la animación hacen: tratarla de la misma manera que a una película live-action. El dinamismo de la película es intrínseco, además de que goza de un ritmo bien establecido y que se beneficia de las dos historias que se siguen a lo largo de la película; una característica común en las secuelas.

La cinta hace uso de las relaciones familiares como cimiento para su historia, dando paso a una de las virtudes que más me gustaría resaltar de la película: sus personajes son antes humanos que superhéroes, y en su humanidad, se encuentran algunas de las mejores escenas de la película. Una temática bienvenida y acorde a nuestros tiempos, es el desafío a los roles de género a lo largo del filme. Claro, como en una película de Brad Bird, la acción es grandiosamente desenvuelta y perfectamente ejecutada, cuidando la atención del espectador y manteniéndola en donde se requiere, pero hay algo sobre la vida de nuestros héroes, esa vida cotidiana, que los vuelve sumamente interesantes, además de que se prestan a una identificación con el público. El público no tiene superpoderes, pero muchos han lidiado con un corazón roto o con un bebé inquieto.

Desafortunadamente, la mayor debilidad de la película es la predictibilidad de su villano. El personaje es interesante y con un mensaje acorde a la época actual, pero desafortunadamente la sorpresa se ve venir mucho antes de que suceda. La postura del villano es muy interesante, tocando temas muy actuales y que sorprende que se encuentren en una película catalogada “para niños”. Eso mismo, es una de las virtudes de Bird, en donde no teme tratar a su público de una manera sensata, dando material tanto para niños como para adultos.

La música a cargo del compositor Michael Giacchino (The Incredibles, Ratatouille, Star Trek), común colaborador de J.J Abrams, es definitivamente uno de los mejores trabajos de su carrera y proporciona un sentimiento de emoción añadida a las escenas de la película.

Al ser una secuela, es imposible el impedir las comparaciones con su predecesora. ¿Es mejor que el clásico de 2004? En pocas palabras: no. Pero no deben ser vistas como antagonistas, sino como dos capítulos de una misma historia, que atrapa con sus sentimientos a épocas de antaño y que destaca entre un mercado saturado de películas de superhéroes. Es de admirar, como la segunda película, lanzada después del auge del cine de superhéroes, se mantiene relevante y brinda temáticas frescas.

En conclusión, “The Incredibles 2” es una película dinámica, fresca, entretenida para toda la familia y que simboliza un cambio en el medio después de catorce años. Y lo más importante, es una cinta que resalta la humanidad de sus protagonistas.

Vela si: Te gustan las películas de Disney Pixar, no exclusivamente las películas de superhéroes, y disfrutas de una aventura para toda la familia.

No la veas si: No eres fan de la primera entrega.

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 80/100

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 94%

Rotten Tomatoes (promedio):  7.8/10

Reseña: “Rampage” o “Rampage: Devastación” (2018)

Dirección: Brad Peyton

Guión: Ryan Engle, Carlton Cuse, Ryan J. Condal y Adam Sztykiel

Elenco: Dwayne Johnson, Naomie Harris, Malin Akerman y Jeffrey Dean Morgan

La temporada de estrenos de verano ya se encuentra en total apogeo y parece que cada año comienza antes. Desde mi punto de vista, la temporada de este año inició con “Ready Player One” hace unas semanas, aunque inclusive se puede argumentar que dio comienzo con “Black Panther” en febrero. Algo que queda claro es que los blockbusters cada vez se distribuyen más a lo largo del año y cada gran estreno se siente como una “película de verano”.

Las películas basadas en videojuegos nunca han gozado de una gran reputación, con grandes catástrofes como “Assassin’s Creed” (2016) o“Super Mario Bros.” (1993). En mi opinión, este año hemos podido ver una de las mejores películas del género con “Tomb Raider”, protagonizada por Alicia Vikander, aunque ninguna adaptación ha logrado romper con la llamada “maldición” y convertirse en una cinta que trascienda a su categoría, se convierta en una verdadera pionera y guste tanto a audiencias como a críticos por igual.

En “Rampage”, Davis Okoye (Dwayne Johnson) es un primatólogo que tiene una gran amistad con un gorila albino llamada George, el cual sufre una modificación genética después de que un experimento toma un rumbo no esperado. A George se le unirán más animales monstruosos, que lo único que buscan es acabar con todo a su paso. La película se encuentra basada en el videojuego de 1986, en donde un ser humano toma la forma de un mono gigante y su propósito es destruir cuantos edificios pueda.

Dwayne Johnson (Jumanji: Welcome to the Jungle) se reencuentra con el director Brad Peyton, con quien trabajó previamente en “Journey 2: The Mysterious Island” (2012) y “San Andreas” (2015). En “Rampage”, la formula es parecida, con una película que busca entretener a la audiencia con una historia no muy compleja y con más estilo que substancia. 

Una virtud primordial de la película es él mismo Johnson, quien logra darle vida a una película que sin el sería completamente diferente, debido a su carisma sin igual. En medio de una trama desordenada, Johnson logra brindar algo de empatía por medio de la relación que tiene con el gorila. Los efectos son muy buenos, los monstruos hacen lo que la premisa dicta que hagan y la promesa de destrucción masiva se da. La película cumple en lo que se propone, que es ser una película de catástrofe con monstruos gigantes y un Dwayne Johnson en lo que mejor sabe hacer; sobrevivir a cuanto reto se le ponga enfrente y cual personaje de videojuego, parece tener varias vidas. 

Los personajes en su mayoría son unidimensionales y solo están en la película para llevar a cabo el rol que el guión haya establecido. No existe una complejidad y las motivaciones son nulas o poco explicadas. Los villanos son carentes de personalidad, con un tono caricaturesco y con una costumbre de hablar entre ellos sobre los planes que tienen, sirviendo como un pobre mecanismo de exposición. Los problemas en el guión se encuentran presentes a lo largo de la cinta, con una historia que progresa sin mucho sentido, es predecible y contiene personajes que desaparecen de la historia sin explicación aparente. “Rampage” no es el cambio de rumbo en el género de las adaptaciones de videojuegos, pero sabe precisamente lo que es: una película palomera y blockbuster. 

En conclusión, “Rampage” es una película irracional, pero que no lo hace por error, sino que sabe lo que es y lo logra ejecutar, aunque con algunas inconsistencias. No es una película que busca ganar premios o la aceptación de la crítica, sino que busca divertir a audiencias con sus efectos especiales y el carisma de su protagonista.

Vela si: Buscas una película digerible para pasar el rato.

No la veas si: Buscas una película compleja, con desarrollo de personaje y diálogos profundos.

Metascore: 45

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 51%

Rotten Tomatoes (promedio): 5.2/10

Reseña: “A Quiet Place” o “Un Lugar en Silencio” (2018)

Dirección: John Krasinski

Guión: John Krasinski, Scott Beck y Bryan Woods

Elenco: Emily Blunt, John Krasinski, Millicent Simmonds y Noah Jupe

¿Cuántas veces al día podemos decir que nos encontramos rodeados de un silencio total y absoluto? Un silencio en el cual podría, inclusive, ser escuchado con total claridad la caída de un alfiler al suelo. El silencio es uno de los lujos que han quedado olvidados en la época actual, en donde se vive siempre en un ritmo frenético y que no permite siquiera un momento de claridad.

En “A Quiet Place”, la Tierra ha sido invadida por criaturas con un avanzado sentido del oído, lo cual les ha permitido cazar a sus víctimas y poco a poco destruir todo rastro de vida en nuestro planeta. Una familia comandada por John Krasinski (The Office) y Emily Blunt (Edge of Tomorrow), busca sobrevivir en medio de un abismal silencio. Si no te escuchan, no pueden cazarte.

La sorpresa de la película se llama John Krasinski, quien demuestra grandes dotes de dirección con su filme, manejando perfectamente la tensión de la trama y aumentando las repercusiones de las acciones de la película conforme la historia progresa; es decir, cada vez se siente más importante el resultado final de la misma. Krasinski, tal como Jordan Peele con “Get Out” o “¡Huye!” el año pasado, prueba que las sorpresas del terror contemporáneo pueden perfectamente venir de personalidades con sus origines en la comedia.

Las actuaciones son de aplaudir, con una gran química entre la pareja detrás de escenas que conforman Krasinski y Blunt. La poca cantidad de diálogos hablados entre personajes no se extraña, ya que por medio de lenguaje de signos y un lenguaje no verbal (que incluye excelentes expresiones faciales), la intensidad de los eventos se ve reflejada en los personajes. Uno siente la tensión presente cuando el silencio debe de ser sepulcral e inclusive invita al espectador a replicarlo y callarse, como debe de ser en una sala de cine, durante los noventa minutos de la cinta.

La historia se centra en crear empatía desde sus primeros minutos, logrando una identificación inmediata de parte del espectador hacía la familia. Además, algo que igualmente es de admirar, es el magistral uso de la exposición no verbal, con largas tomas que nos permiten ver recortes de periódico o tableros, los cuales nos permiten ir recogiendo migajas de información para poder construir lo sucedido para que la Tierra se uniera en un silencio casi absoluto. La influencia de películas como “Alien” (1979) y “Jaws” (1975) es notable, debido a las esporádicas apariciones de los enemigos y la creciente voluntad de supervivencia de los protagonistas.

Los elementos técnicos de la película sobresalen, especialmente por su gran diseño de sonido. El encontrarse en medio de una sala, en un silencio abismal, ya es una ventaja para poder asustar al público con un sonido repentino, pero la ejecución es brillante. El sonido ambiente de la película se presta para inmediatamente transportar al espectador. Definitivamente, es una película que se debe de ver en una sala de cine. Otro elemento importante es la ya mencionada duración de noventa minutos, la cual ayuda a un progreso ágil de la historia, pero no por ello menos intenso ni carente de importancia; la historia es contenida y puramente personal.

En conclusión, “A Quiet Place” es una gran historia que se une a la nueva ola de cine de terror de la década. Es una película que deja atrás el terror barato y poco duradero, y que rodea al espectador de una experiencia única. Definitivamente, una de mis películas favoritas de lo que va del año.

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 82

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 96%

Rotten Tomatoes (promedio): 8.2/10

Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=MxSIK-jngVA 

Reseña: “Ready Player One” (2018)

Dirección: Steven Spielberg

Guión: Ernest Cline y Zak Penn

Elenco: Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Lena Waithe, T.J Miller, Simon Pegg y Mark Rylance.

La industria del entretenimiento del día de hoy recae fuertemente en la nostalgia; hay una película de “Star Wars” al año, la era del cine de superhéroes se encuentra en su mayor auge, constantemente vemos franquicias que son revividas en pantalla y una de las series de televisión más importantes de hoy en día, “Stranger Things”, tiene sus cimientos en la nostalgia ochentera.

En el año 2045, Wade Watts (Tye Sheridan) es un joven aficionado de pasar el tiempo en el OASIS, un mundo virtual diseñado por James Donovan Halliday (Mark Rylance) quien ha fallecido recientemente y ha dejado un desafío para los usuarios del OASIS: encuentra tres llaves que te llevarán a un huevo dorado, con el cual se podrán convertir en dueños del mundo virtual.

La dirección de Steven Spielberg es magia pura, entregándonos una aventura llena de su sello distinguido y con una sensación de emoción a lo largo de la cinta. Sus escenas de persecución son detalladamente realizadas, proporcionando un dinamismo que le permite al espectador no perderse entre toda la acción que se ve en pantalla. La película también proporciona visuales espectaculares y vibrantes, además de una escena en particular que logra replicar hasta su más minucioso detalle una locación de una película de culto. Alan Silvestri, compositor de “Back to the Future”, le proporciona a la película una banda sonora llena de corazón y que enaltece los sentimientos a los cuales alude.

Las actuaciones son muy buenas, con Tye Sheridan (Mud, X-Men: Apocalypse) brindándole dimensiones necesarias al personaje de Wade. Por otro lado, Ben Mendelsohn (Rogue One: A Star Wars Story, Bloodline) como el villano Nolan Sorrento es una actuación envidiable, recordando a villanos de antaño y presentándose como un ejecutivo arrogante y avaricioso. Pero quien se roba la película es Olivia Cooke (Me and Earl and the Dying Girl) como Art3mis, aportándole un lado mucho más humano a la historia y algo con lo que el público se puede relacionar de una mejor manera.

La historia es distante a la de su material original, pero la esencia del libro de Ernest Cline no se pierde. El trabajo de adaptación es beneficioso para la historia, y los cambios que la historia tiene son mayormente para bien, siempre buscando un flujo narrativo constante para una película de poco más de dos horas. Precisamente esto es uno de los puntos más fuertes de la cinta, el cómo una película puede llegar a reinventar su material original, mantener su esencia intacta y convertirse en una película digna de admirarse a niveles de adaptación. Porque las mejores adaptaciones no son aquellas que replican exactamente lo que sucede en su material original. Por ejemplo, “Harry Potter and the Prisoner of Azkaban”.

Un problema de “Ready Player One” es el poco tiempo que tienen sus personajes para mostrarnos quiénes son en realidad, la mayoría de ellos careciendo de un arco a lo largo de la cinta, aunque la temática de la cinta llega a justificarlo: la soledad de la era digital, el desconocimiento del usuario y el reflejo de emociones por medio de una personalidad modificada.

En conclusión, “Ready Player One” se basa en la nostalgia de la cultura popular, es la película más nerd de los últimos años y termina por convertirse en una entretenida aventura que no se basa en sus referencias, sino que crea una historia con la cual es fácil identificarse y que nos lleva en una aventura como solo Spielberg sabe hacerlas.

¿Cómo le fue en otros sitios?

Metascore: 64

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 76%

Rotten Tomatoes (promedio): 7/10

Reseña: “Tiempo Compartido” (2018)

Tiempo Compartido

Dirección: Sebastián Hofmann

Guión: Sebastián Hofmann y Julio Chavézmontes

Elenco: Luis Gerardo Méndez, Miguel Rodarte, Cassandra Ciangherotti, Montserrat Marañon y RJ Mitte.

Los famosos tiempos compartidos; aquellas ofertas con precios ridículos que inmediatamente hacen a uno pensar y dudar, pero que con la promesa de un escape de la cotidianidad y la rutina, la reflexión se convierte en casi nula a la hora de aceptar la propuesta.  Una promesa de felicidad en un aparente mundo gris y monótono, además del reflejo del éxito en un mundo conflictivo y sin oportunidades. Una “escalera” para superarse a uno mismo y llegar a la cumbre de la vida como promesa de parte de una transnacional para comprar su producto. 

En “Tiempo Compartido”, una familia llega a un paradisíaco resort, solo para encontrarse con que su tiempo compartido también se reservó para otra familia. Esto desencadenará una serie de eventos que pondrán a prueba a Pedro (Luis Gerardo Méndez) y lo enfrentarán ante una empresa con doctrina de culto que hará todo lo posible por que sus visitantes compren un tiempo compartido, ante la promesa del éxito. Por otro lado, se encuentra el matrimonio de Andrés (Miguel Rodarte) y Gloria (Montserrat Marañón), el cual se encuentra quebrantado debido a la gran oportunidad laboral que Gloria recibe de parte del resort. 

La dirección de Sebastián Hoffman (Halley) es de admirar junto a su gran manejo de cámara. A pesar de contar con pocas locaciones, la sensación de majestuosidad del resort y la pequeñez del huésped siempre son palpables y presentes a lo largo de la cinta. Visualmente, la película tiene una iluminación impecable , que además aporta a los sentimientos de aislamiento que evoca la cinta. Existen pequeños detalles a lo largo de la película que la vuelven más humana y que además brindan empatía hacía nuestro personaje principal. La música a cargo de Giorgio Giampà aporta a la sensación de inseguridad e incomodidad que la cinta constantemente provoca, además de elevar la tensión en los momentos indicados y precisos. El guión es meticuloso, con diálogos que le dan humanidad a los personajes y una tridimensionalidad bienvenida. Por medio de su narrativa, al espectador le es posible sentirse identificado con el protagonista; sintiendo la misma angustia y el mismo estrés ante la situación que vive. 

La película es una crítica al consumismo excesivo que se da durante la época vacacional al igual que a la banalidad que rodea a la misma. También, la película critica la recolonización de México de parte de empresas transnacionales; el resort en la película acaba de ser adquirida por una gran empresa estadounidense, siendo antiguamente un negocio con dueños mexicanos.

La película mantiene un ritmo de constante inseguridad, angustia y agobio, hasta que llega a su tercer acto, en donde las cosas parecen suceder a un ritmo más rápido pero no por ello con mayor intensidad. No todas las preguntas son respondidas y la sensación de una falta de cierre se encuentra latente. No recuerdo muchas veces en que diga que una película necesitaba más tiempo, pero “Tiempo Compartido” es una de ellas.

En conclusión, “Tiempo Compartido” es una película con una gran premisa, visuales impresionantes, actuaciones destacadas, música que aporta a su narrativa, aunque en su final pierda un poco lo que venía manejando y deje al espectador deseando conocer más.

¿Cómo le fue en otros sitios?

Rotten Tomatoes (porcentaje de críticas positivas): 91%

Rotten Tomatoes (promedio): 8.2/10